La segunda parte de Vespera se titula "Un clamor de furias".
Por ir abreviando, comentaremos sólo aspectos generales de los argumentos de los capítulos.
El
capítulo VIII retoma la trama de Rafael. Éste está rodeando la Casa del
Océano, la construcción más grande de Vespera (y, por lo que nos
cuenta, un clarísimo trasunto de Estambul) y se pregunta qué podría
ocurrir si el Imperio decidiese ocupar Vespera. La conclusión a
la que llega es que Vespera sería la capital del Imperio.
Atraca
en el Santuario, donde lo recibe la maga Thais, a la que conocía desde
hacía muchos años. Ella lo guía por el Santuario, y después sube al
encuentro de Aesonia, el motivo de su visita. Hablan de la maga
aprehendida durante el incidente de la noche anterior, y recapitulan
acerca de las posibles motivaciones del clan jharissa para matar al
emperador Catilina y se preguntan si hay más posibles sospechosos, tal
vez las almas perdidas. A Rafael le parece que está empezando a adoptar
pensamientos más propios de su tío Silvanos que de él. A diferencia de
Aesonia, Rafael sí ha visto las ruinas tuonetares, y cree a los almas
perdidas capaces de matar al emperador, sin esperar a hacerse fuertes
antes. Aesonia justifica asimismo el golpe de Estado contra Ruthello:
si no lo hubieran depuesto en su momento, se habría hecho demasiado
fuerte. Por eso, para evitar que los jharissa hagan lo mismo y sienten
las bases para establecer una República fuerte, es necesario exterminar
al clan. Aesonia le encarga a Rafael que encuentre pruebas
incriminatorias para Iolani y los jharissa, que ella pueda esgrimir
ante el Consejo de los Mares. Rafael sólo le promete su lealtad, pero
no que la vaya a apoyar incondicionalmente. Aesonia le reprocha que el
Imperio merece que él le preste lealtad absoluta, y lo llama
impertinente. Aesonia lo deja ir, siempre que Rafael no caiga en
desgracia ante su tío Silvanos.
----------------
En
este capítulo, parece que Rafael empieza a evolucionar y adquirir
consciencia de que Aesonia es un obstáculo para el esclarecimiento de
la verdad. Al mismo tiempo, empieza a dudar de las verdaderas
motivaciones del Imperio, y se pregunta si no estará comportándose de
manera arbitraria. En cierto modo, este cambio de actitud de Rafael, a
raíz de los sucesos de dos capítulos antes, sienta las bases de lo que
le va a suceder de ahora en adelante.