Y de este modo llegamos a la tercera parte de Vespera.
En el capítulo XIII,
vemos el día después del asesinato. Rafael y Silvanos Rafael ha estado
tocando el chelo, una Suite sin acompañamiento, y tiene el brazo
dolorido. Se encara con Silvanos: su tío no le quiere contar por qué
hay tantos thetianos en el ejército tounetar de Iolani, y por tanto no
sabe contra qué está luchando exactamente. Silvanos le reprocha que
parece que Rafael quiere otra Anarquía. Silvanos recuerda aquellos
tiempos confusos, en los que todo el mundo perdió algo (pues va a tener
razón otroNick, y Audley está hablando de la Guerra Civil española), y
le advierte a Rafael de que dándole alas a los Jharissa está
propiciando una nueva guerra civil sangrienta, y no es eso lo que el
Imperio quisiera. Silvanos apuesta claramente por Valentino y su
hermana, como garantía de futuro.
Por otro lado, Valentino
reprende a Vaedros Xelestis, Leonata Estarrin y Gian Ulithi, los
thalassarcas de sus respectivos clanes. Ellos intentan defender la
independencia de los clanes y de Vespera con respecto a los designios
imperiales. Rafael le solicita a Valentino que lo exima de investigar
el asesinato de Rainardo, pero al mismo tiempo cree haber descubierto
el punto débil de los Jharissa, motivo por el qu esolicita más libertad
de movimientos y salir de la ciudad.
Leonata le cuenta a
Daganos todo lo sucedido en el baile. La ascensión del clan Jharissa y
la sombra de la Anarquía (las Dos Thetias, por usar un símil con la
guerra civil española) acaparan la conversación. Leonata también habla
con Petroz de la damnatio memoriae que ha sufrido Ruthelo
Azrian y su legado. Los habitantes de Thetia carecen de memoria
histórica acerca de lo que había sucedido durante la efímera República
de Ruthelo: hasta tal punto ha calado el oscurantismo impuesto por los
años del Imperio. (Aquí me ahorraré el chistecito acerca de cuál de los
historiadores que menciona Audley es un trasunto de Pío Moa, y cuál lo
es de César Vidal.)
Rafael se dirige al palacio estarrin en
góndola. Se encara con Leonato y Petroz, que lo acusan de ser el
recadero de la temible Aesonia. Rafael le pregunta a ella si el Consejo
va a tomar medidas contra Iolani al margen del emperador, teniendo en
cuenta que fue el Consejo el organismo que le encargó investigar el
asesinato del emperador Catilina, y que está claro que Iolani está
detrás del atentado. Leonata lo interpreta como una amenaza velada.
Asimismo, le intenta hacer entender el juego de alianzas que hay entre
los Jharissa y los restos de republicanismo que pretenden rehabilitar
el legado de Ruthelo. Finalmente, Leonata ¿ayuda? a Rafael: se
compromete a enseñarle la verdad, aunque ésta lo destruirá.
Valentino
entierra a Rainado. Él mismo transporta el féretro del muerto, y jura
vengarlo. Por otro lado, Thais parte junto con Aesonia.