La cuarta parte y última parte se titula "Sequía en el alma".
En el capítulo XIX vemos
a Rafael engullido por una ola gigante provocada por la descarga de
éter del ejército imperial.Se salva milagrosamente, a tiempo de
presenciar un ataque de los tribunos (el ejército del emperador). El
ataque ha sido posible porque el clan Jharissa ha descuidado la
guarnición de la isla de Zafiro. Los legionarios abaten a los tratantes
árticos con sus flechas. Uno de ellos prende a Rafael, que se rinde.
Leonata y Iolani también han sido apresadas. Sólo con eso, Valentino
tiene suficiente como para desarticular los dos clanes, acusarlos de
traición, hacer añicos la credibilidad del Consejo de los Mares y
ocupar Vespera con una causa justa. Es el fin del sueño republicano.
Leonata
y Iolani se encaran con Aesonia y con Hesphaere, la abadesa de Sarthes,
una de las magas más importantes de Aquasilva. Aesonia abofetea a
Iolani y la insulta, por haber creído que podía con ella, Aesonia, que
había llevado a Ruthelo a la destrucción. Leonata llama tirano a
Valentino. Éste ordena llevar ante sí a Rafael, y le pregunta si es
leal al Imperio. Rafael se asusta, porque Hesphaere y sus acólitas de
Sarthes son magas mentales: le leerán el pensamiento, y, si interpretan
que Rafael no es leal, lo entregarán al emperador y correrá la misma
suerte que los tratantes árticos. Así pues, Rafael declara que es leal
al Imperio, y hace un gran esfuerzo por creérselo; además, se obliga a
pensar que está avergonzado y le pide perdón al emperador. Valentino,
por otro lado, cae en la cuenta de que nunca le pidió juramento de
fidelidad a Rafael. Rafael accede a jurársela. Valentino lo acepta a su
servicio.
Leonata no se deja impresionar por el acto arribista
de Rafael, que sólo quiere salvar el pellejo. Opina que Rafael caerá
por sí mismo. Insulta a Valentino, a quien llama tirano. Le dice que ha
ganado, pero ejerciendo el terror, no impartiendo justicia. Vaticina
que el Imperio se convertirá en una dictadura de terror. Valentino
responde con actos: le ordena a Rafael que mate a Hycano, fun cacique
local que ha sido apresado. Ante la duda acerca de la intención del
emperador (o quiere que mate a Hycano, o está poniendo a prueba su
lealtad), Rafael le asesta la puñalada, pero es detenido por un
servidor de Valentino, Zhubodai. A continuación, Valentino le entrega a
Rafael a Hesphaere, para que lo convierta en un servidor leal al
imperio.
A continuación, Valentino intenta arrancar la rendición
de los clanes a Leonata y Iolani, lo que es tanto como rendir Vespera
al Imperio. Acto seguido, disolverá el Consejo. Leonata acepta. Iolani
es condenada a muerte. Aesonia se lo agradece a Valentino. Todos los
jharissa serán proscritos a partir de ahora. A continuación, queman la
isla de Zafiro, que desaparece envuelta en llamas.
Así pues, Rafael va a bordo de la Soberana,
que se encamina hacia Vespera para tomarla. En ese momento, se
jura solemnemente a sí mismo que acabará con Valentino, asqueado por
las maldades que le ha visto cometer.