La Emperatriz de los Etéreos

Último artículo 10-27-2008 4:12 escrito por forumAdmin. 29 respuestas.
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  • 05-16-2008 7:08

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    La Emperatriz de los Etéreos

    Después de la interesante charla con Laura Gallego que tuvo lugar estos días en el foro, comenzamos la lectura compartida de su novela recién aparecida en Círculo, La Emperatriz de los Etéreos (2007). 

    Laura comentó en su charla que uno de sus libros fetiche es La princesa prometida, de William Goldman, y lo cierto es que el inicio de La Emperatriz de los Etéreos tiene cierto parecido con el de la adaptación al cine de la novela de Goldman: la irrupción del oyente impertinente. Si en el inicio de la película de Rob Reiner, el niño interrumpe la narración del cuento que le está contando su abuelo, en La Emperatriz de los Etéreos es Bipa, una niña de siete años, la que interrumpe la narración oral de Nuba, la madre de Aer.

    En efecto, la novela comienza como los cuentos de "érase una vez". Se nos habla de la Emperatriz, que habita más allá de los Montes de Hielo y de la Ciudad de Cristal. La Emperatriz vive en un palacio deslumbrante cuyas torres tocan las nubes; ella es bella e inmortal, y en su palacio no se pasa frío ni hambre, ni hay sufrimiento.

    En este punto, Bipa, una niña impertinente, interrumpe la narración que Nuba le está contando a los nueve niños que viven en las Cuevas. Bipa cree que la historia es mentira, porque fuera de las Cuevas no hay nada, excepto frío y soledad. Uno por uno, desmonta todos los argumentos por los que el palacio de la Emperatriz es deseable. Aer, el hijo de Nuba, se encara con Bipa: ¿Cómo puede ella saber que no hay nada fuera ? Aer es un niño delgaducho y más claro que los demás. Aer declara su intención de ir al palacio de la Emperatriz. Bipa no entiende para qué; además, su madre quedaría muy triste. Con ello, corta de raíz la discusión: todos saben que la madre de Aer se había marchado de las Cuevas y nunca había regresado; se supone que murió de frío en los Montes de Hielo.

    Con ello sabemos algunos detalles del mundo exterior. Sabemos que hace un frío espantoso, que el invierno va a más, y que fuera de algunas Cuevas es imposible vivir. En su interior, los hombres y mujeres han conseguido crear un hábitat relativamente acogedor, pero siempre con el frío como elemento central de sus vidas. Esto se traduce en la reacción de los niños para zanjar la discusión entre Aer y Bipa: llevarle a Nuba una infusión caliente y una manta. Nuba está sola, excepto por su pequeño Aer, y la reacción de sus vecinos es de solidaridad. El funcionamiento de la vida en las Cuevas es, pues, casi tribal. 


    Sobre Nuba sabemos que es cálida y dulce (nuevamente, el calificativo que marca la diferencia alude a los elementos, y a la oposición 'frío' / 'caliente'. Ella cree en los Montes de Hielo, la Ciudad de Cristal y la Emperatriz, de modo que su cuento no es un cuento propiamente dicho, sino algo que para ella tiene un significado real. Bipa no lo interpreta así, y cree que ello es negativo para Aer, porque, aunque Nuba no se vaya a atrever a salir de las Cuevas (es frágil y está desprotegida), Aer sí puede hacerlo cuando sea mayor.

    En este momento aparece Topo, el padre de Bipa, con una de sus frases recurrentes: "¡Qué frío hace! Más que ayer, pero menos que mañana", lo que nos da a entender que el invierno que se vive allá fuera es crudo, y que va a más. Si en Canción de hielo y fuego, de George R. R. Martin, el lema de los Stark es "Se acerca el invierno", en esta novela sería "El invierno ya está aquí... y no tiene visos de alejarse".

    Topo está enamorado de Nuba y la corteja a su manera, con pequeños detalles sobreprotectores; pero sabe que su amor es imposible, porque Nuba sigue enamorada del padre de Aer. De modo que la protege y tiene detalles con ella. Se hace el remolón para quedarse hasta el final, y ser el último en irse, cuando todos los oyentes del cuento se van a sus casas.

    Aer y Bipa siguen discutiendo, y tiene un incidente que marca la relación futura entre ellos. Topo obliga a Bipa a disculparse por haber insultado a Aer, y la deja sin cena por ello, pero Bipa se niega, a no ser que Aer se disculpe antes (pues él ha empezado por llamarla tonta a ella); es más, dice que ella no cenará, pero que Aer tampoco debería hacerlo. Su antipatía hacia Aer crece.

    Años después, ambos son adolescentes. No tienen una hostilidad abierta, pero no se llevan bien. Bipa es el paño de lágrimas de las otras chicas en edad casasera de las Cuevas, que están invariablemente enamoradas de Aer. Éste se ha vuelto un jovencito atractivo, y Bipa nunca les da esperanzas: siempre insiste en los defectos de Aer. Digamos que se comporta como una anti-Celestina, típicamente adolescente.

    Bipa es una adolescente seria, responsable, trabajadora, pragmática hasta la exasperación, que no coquetea con niños y se dedica a tareas prácticas, como vigilar los rebaños de reses ciegas, unos bichos lanudos a los que suele guiar hacia el interior de la cueva, buscando pastos de musgo con los que se puedan alimentar.

    Aer ha crecido con cabello y ojos marrones claros, lo que contrasta con el resto de los habitantes de las Cuevas. Es más alto y guapo que ellos. También es rebelde, independiente y extravagante, está lleno de ideas que escandalizan a Bipa.

    Podríamos decir, en este punto de la novela, que Bipa representa lo seguro y la tradición, mientras que Aer representa la imaginación y la novedad. Más adelante veremos que no es exactamente así, pero es un buen punto de partida. Por expresarlo en términos actuales, Bipa es una adolescente realista y asocial, y Aer es un adolescente friqui y asocial.

    Una mañana, Bipa conduce al rebaño cueva adentro, en busca de nuevos pastos. Y ve unas pinturas rupestres. Al principio cree que son simples manchas, pero no tarda en distinguir las figuras. Parece una escena de cacería, en el estilo de las pinturas rupestres paleolíticas. Todas las figuras llevan un círculo rojo sobre sus cabezas. Bipa se pregunta qué será.

    Mientras está observando las pinturas, oye un ruido. Hay alguien en esa cueva, además de ella.

    ------------

    El comienzo del capítulo nos muestra, como ya hemos dicho, un cuento dentro de la narración. Bipa interrumpe la narración que se nos estaba contando al principio, y nos presenta su mundo.

    La ambientación puede recordar a las novelas "prehistóricas" de Jean M. Auel, pero la organización social de las Cuevas, así como el cuento sobre la Emperatriz, nos permiten suponer que ha habido una regresión tecnológica, producto del frío reinante en el exterior. El asunto no llega a desarrollarse en profundidad, pero sabemos que el invierno que se vive no es algo "natural".

    El cuento de la Emperatriz nos remite a la importancia de la narración oral: Nuba es un personaje querido y respetado en la comunidad, entre otras cosas debido a que es quien le cuenta las historias a los niños.

    Las personalidades de Aer y Bipa se están prefigurando en este primer capítulo. Sabemos que el primero será soñador e idealista, y la segunda, realista y un tanto sociópata; ya vemos que es el tipo de persona que prefiere decir la verdad a toda costa, aun al precio de hacer daño, algo que repetirá a lo largo de la novela.  

     

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  • 05-19-2008 8:30

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    Re: La Emperatriz de los Etéreos

    Ayer termine el libro y no apure precisamente porque estuviera bien, sino todo lo contrario, apure para sacármelo e encima. Los primeros capítulos no me disgustaron del todo pero a medida que avanzaba el libro se me fue haciendo todo cuesta arriba, me aburrí soberanamente. Me esperaba una historia mas desarrollada y de hecho los primeros capítulos hacen pensar en algo mas.

    forumAdmin:
    La ambientación puede recordar a las novelas "prehistóricas" de Jean M. Auel
    Pues tienes razón, pinturas rupestres, animales cavernarios, viven en cuevas, se tapan con pieles, y lo primero es el clan no el individuo.
    forumAdmin:
    El asunto no llega a desarrollarse en profundidad
    Nada en esta novela se desarrolla en profundidad.
    forumAdmin:
    En este punto, Bipa, una niña impertinente, interrumpe la narración que Nuba le está contando a los nueve niños que viven en las Cuevas. Bipa cree que la historia es mentira, porque fuera de las Cuevas no hay nada, excepto frío y soledad.
    Bipa mete miedo - esto mismo lo dije de Lyra en Luces del Norte, pero por motivos diferentes-, con tan solo siete añitos rebate argumentos de forma increíble enfrentándose a toda la comunidad. 

    La verdad es la primera victima de la guerra.
  • 05-26-2008 8:08

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    Re: La Emperatriz de los Etéreos

    El capítulo segundo se titula "El día que decida marcharse...", y nos muestra lo que ve Bipa en la cueva. Mientras ve las pinturas, descubre que la presencia que había junto a ella es Aer. Se encara con él: está distrayendo a las reses ciegas, que se han acercado a olerlo y pueden lastimarse.

    Aer le ha regalado un objeto traslúcido y filoso. Bipa no demuestra el menor interés por saber qué es. Aer le dice que es una lámina de cuarzo. A Aer le ha costado horrores extraerla sin romperla, y se pregunta qué utilidad puede tener. Bipa le increpa: el cuarzo le parece una pérdida de tiempo. Aer contraataca: con esa lámina, piensa abrir un agujero en el techo de la cueva, a modo de claraboya. Bipa vuelca toda su mala uva y su racionalidad en la respuesta: en primer lugar, el cuarzo es mal aislante, con lo que Aer se morirá de frío; y, en segundo lugar, la nieve lo tapará y se quedará sin luz. Lo que Bipa no dice es que ella no quiere nada del exterior. No se lo dice porque Aer adora el exterior.

    Aer rompe el trozo de cuarzo. Bipa le ordena que recoja los pedacitos, para no lastimar al ganado. Acto seguido, se muestra indiferente ante las pinturas rupestres, cuando Aer se las muestra. Aer se enfada: no hay nada que consiga llamarle la atención a Bipa, todo le resulta indiferente. La compara con su rebaño: ciega e insensible. En cierto modo, Laura Gallego nos está contando la historia platónica de la cueva y las sombras, de una manera casi literal. Bipa sólo ve las sombras de la realidad, mientras que Aer aspira a salir de la cueva para ver la realidad tal cual es. 

    Aer lanza una arenga: irá al exterior, a buscar a su padre. Bipa se lo reprocha, y Aer quiere saber qué hay de malo en que crea que su padre sigue vivo.

    Después de estabular al ganado, Bipa vuelve a casa. Está contenta con la Diosa, que representa a la Tierra y todas las riquezas que produce. Llega el padre de Bipa, Topo, que le ha regalado a Nuba los hongos que había conseguido encontrar en la cueva.

    Aer entra en la casa de Bipa, a devolverle la cesta que ella le había dejado antes. Como agradecimiento, le regala uno de los cristales de cuarzo que le había enseñado antes. Cuando se va, Topo le insinúa a Bipa que Aer necesita una chica sensata (como ella), a lo que Bipa replica que no sería posible, porque Aer se va a ir, igual que hizo su padre, y sólo le causaría dolor a la chica que se enamorase de él. Hablan del padre de Aer: para Bipa, hay que ser miserable para abandonar a una mujer embarazada (Nuba, que estaba embarazada de Aer cuando el padre salió al exterior). Topo matiza: el padre de Aer estaba realmente enamorado de Nuba, pero la atracción que sentía por la Emperatriz fue demasiado grande.

    Días después, Aer se acerca a Bipa, para enseñarle algo, relacionado con el círculo rojo que había encima de las cabezas de las pinturas rupestres. Ella no quiere. Se le acerca una chica, Taba, que intenta sonsacarle si hay algo entre Aer y Bipa. Bipa se muestra cortante, y no la deja continuar: no, no hay nada entre ellos. Taba se aleja, convencida de que Bipa ha sido desagradable; Bipa, por su parte, cree que sólo es sincera y dice las cosas claras.

    Por otro lado, Aer sigue enseñándole objetos a Bipa, y ella sigue diciendo que son tonterías y que no sirven para nada. A pesar de las apariencias, a los dos les gusta esa dinámica: a Bipa, porque Aer busca su consejo; y a Aer, porque ella le dice cosas razonables.

    ------------

    En este capítulo vemos la relación entre Aer y Bipa, llena de cortes y desplantes por parte de Bipa. Es la crónica de una relación imposible, ya que Aer y Bipa son noche y día: la imaginación y lo racional, o los sueños y la falta de imaginación, enfrentados de manera irreconciliable.

    Por otro lado, el carácter de Bipa es muy difícil, y, pese a que ella lo disfraza de sinceridad y de respuestas directas, Taba (y los demás miembros de la comunidad) prefieren verla como una persona innecesariamente desagradable.

    El conflicto entre fuera y dentro, la comodidad de la cueva y la incertidumbre del exterior, la Diosa tierra y la Emperatriz, parece estar bastante bien perfilado a estas alturas, aunque se desarrollará en el siguiente capítulo.

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  • 05-27-2008 2:28

    • juancarmen
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    Re: La Emperatriz de los Etéreos

    forumAdmin:
     

    La ambientación puede recordar a las novelas "prehistóricas" de Jean M. Auel, pero la organización social de las Cuevas, así como el cuento sobre la Emperatriz, nos permiten suponer que ha habido una regresión tecnológica, producto del frío reinante en el exterior.

    Acabo de terminar el primer capítulo y es lo que pensaba al leerlo.

    Estoy de acuerdo con Anduril en que Bipa se parece un poco a Lyra, aunque más madura y adulta que ella.

    Este capítulo me ha sorprendido gratamente. No esperaba engancharme a él. Pero según dice Anduril se me chafará todo luego... no sé, ya lo comentaré cuando sea oportuno.

    -Ese exorcismo que tanto os enfureció... ¿Qué significan esas palabras?
    -Desde luego, bonito momento para bromas y sainetes...
    -Por favor, don Krepp.
    -Qué más da –dijo el capellán, cubriéndose detrás de la pesada mesa de roble del burgomaestre-. Es vuestro último deseo, así que os lo diré. Significa... humm... humm... “Largo de aquí y vete a tomar por culo”.
  • 05-27-2008 9:05

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    Re: La Emperatriz de los Etéreos

    forumAdmin:
    En este capítulo vemos la relación entre Aer y Bipa, llena de cortes y desplantes por parte de Bipa.
    El pobre chico me da pena de verdad, como tu apuntas el caracter de Bipa es cortante y desagradable, se puede ser honesto y sincero sin llegar a esos extremos.
    forumAdmin:
    Cuando se va, Topo le insinúa a Bipa que Aer necesita una chica sensata (como ella), a lo que Bipa replica que no sería posible, porque Aer se va a ir, igual que hizo su padre, y sólo le causaría dolor a la chica que se enamorase de él.
    Mas sobre el caracter de Bipa, cero riesgos es su filosofia.

    La verdad es la primera victima de la guerra.
  • 05-30-2008 7:34

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    Re: La Emperatriz de los Etéreos

    El tercer capítulo se titula "La Estrella de la Emperatriz".

    Es la época de las cacerías. Los adultos en plenitud de facultades físicas parten hacia el interior de la cueva, pues en lo más profundo de las galerías subterráneas para buscar presas. Suelen cazar unas orugas gruesas como brazos, con las que se alimentan. Las llaman "bestias", y ayudan a la comunidad a no morir de hambre.

    Bipa queda sola, ya que Topo encabeza la partida de caza. Una noche es despertada por Aer, quien quiere que ella salga fuera de la cueva. La noche está despejada, hace menos frío y pueden ver el cielo, algo habitualmente imposible.

    Aer le señala una estrella. Bipa no sabe lo que es: le recuerda un trozo de cuarzo gigante. Aer le explica lo que son las estrellas: pedacitos de fuego gigantes que arden para siempre, aunque a lo lejos parezcan trozos de hielo. Bipa se burla de él: eso no se lo puede haber dicho Maga, tiene que haber sido su madre, ya que parece un cuento. Discuten acerca de la naturaleza de las estrellas, y Aer sueña despierto: la estrella no debe de estar muy lejos; algunos días de viaje, a lo sumo. Bipa quiere regresar a la cueva, a la seguridad. Ve venir a Aer, que está desbarrando (según ella) con que la luz de las estrellas se parece a la mancha roja que rodea las cabezas de los personajes retratados en las pinturas rupestres que Bipa encontró en el primer capítulo. Aer lo interpreta como la señal que guía a los viajeros que van a ver a la Emperatriz.

    Bipa no queda tranquila con esta conversación, y al día siguiente acude a ver a Maga, la chamana de la Comunidad. Nadie sabe qué edad tiene Maga, pues, aunque debe de ser el miembro más antiguo de la Comunidad, apenas parece envejecer, o al menos no ha envejecido desde que Bipa tiene recuerdo. Maga la recibe con una gran sonrisa y deja ver la gema que pende de su cuello, a la que llama Ópalo. Bipa le habla de Aer: después de contemplar la estrella, no parecía el mismo. Maga le cuenta que hace mucho tiempo el mundo era cálido y lleno de colorido. Le habla a Bipa del Sol y de las estrellas, entre ellas la que, según las leyendas, sirve de guía al palacio de la Emperatriz. Nadie sabe si la Emperatriz existe en realidad. Las leyendas también hablan de un astro llamado Luna. Maga le cuenta todo esto a Bipa para que ella entienda la naturaleza de la Estrella. Dicho esto, Maga urge a Bipa a irse, para terminar sus tareas pendientes. 

    Nadie pone en duda la sabiduría de los consejos de Maga; tan sólo Aer.

    Bipa se dirige a casa de Aer. Nuba no sabe dónde está. Despareció la noche anterior. Bipa le cuenta que, la noche antes, Aer la sacó para ver la Estrella de la Emperatriz. Nuba palidece: comprende que Aer ha salido en busca del Reino Etéreo. Entiende que Aer tiene derecho a saber de dónde procede y por qué es diferente del resto de la Comunidad, más alto y pálido que los demás. Bipa le reprocha a Nuba su permisividad: ¿De qué le servirá a Nuba que Aer quiera saber, si a cambio lo va a perder, como perdió a su marido?

    Van a ver a Maga, y ponen a buscar a Aer a todos los miembros de la Comunidad que no han ido de caza.  Cuando Topo y los adultos regresan, parten a buscar a Aer, pero vuelven sin rastros del muchacho: una terrible tormenta de nieve se lo ha impedido.

    Bipa no quiere echar de menos a Aer, o reconocer que lo echa de menos: siempre supo que acabaría yéndose, no tenía sentido encariñarse con él, pues iba a irse, y echarlo de menos sería una pérdida de tiempo. Bipa considera que Aer es un imbécil por lo que ha hecho, y se compadece de Nuba.

    Pasado un tiempo, las búsquedas siguen resultando infructuosas, así que se da por muerto a Aer. Se celebra un pequeño funeral, que oficia Maga. Maga le pide a la Diosa que acoja su espíritu en su seno. Nuba llora, igual que las chicas, excepto Bipa, que siente que la Comunidad lamenta más la desgracia de Nuba que la muerte de Aer. 

    La Comunidad recupera la normalidad poco a poco, y se van olvidando de Aer. No es el primer muerto que tienen, ni será el último, así que pasan página y vuelven a la vida cotidiana. Bipa no consigue olvidarse de Aer, pues casi todo le recuerda a su amigo. las pinturas, la colina desde la que vieron la Estrella, la cesta con el trozo de cuarzo...

    Así pues, una noche, cuando por fin Bipa ha conseguido pasar un día entero sin pensar en Aer (magnífica unidad de medida), mientras Topo está en casa de Nuba, continuando con su cortejo imposible (pues sabe que Nuba nunca lo querrá), Bipa despierta súbitamente. Hay algo fuera de la vivienda. Es Aer. La espera fuera. Está sumamente delgado y pálido, con el cabello cubierto de nieve y señales de congelación. Aer pierde el conocimiento. Cuando Topo llega a la casa, Bipa le urge a avisar a Maga, en vez de a Nuba, como quiere su padre. La chamana acude a su llamada, y saca su Ópalo, que emite una luz cálida. Aer deja de temblar, y duerme plácidamente. Nuba lo abraza entre llantos, y Bipa tiene que echarla, pues Aer debe descansar.

     

     

     

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  • 05-31-2008 12:13

    • juancarmen
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    Re: La Emperatriz de los Etéreos

    forumAdmin:

    El tercer capítulo se titula "La Estrella de la Emperatriz".

    Maga le cuenta que hace mucho tiempo el mundo era cálido y lleno de colorido. Le habla a Bipa del Sol y de las estrellas,

    Parece claro que el contexto en el que está ambientada la novela es un mundo futuro en el que las reservas naturales se han agotado y el clima se ha vuelto extremadamente gélido y adverso. Es curioso, yo soy de los que piensan que cuando este querido planeta "caduque" el clima será imposible por cálido y no por frío.

    Estoy terminando el libro y me está gustando. No sé si es porque a mi edad ya no esperaba nada de un libro juvenil (o dirigido a un público juvenil), o porque las críticas no estaban siendo del todo buenas. Es más, me estoy pensando comprar Memorias de Idhún que supuestamente es la mejor saga que ha escrito esta chica.

    Me gusta como está contada la historia desde el punto de vista de Bipa. No se me está haciendo aburrido para nada y eso que mayormente es un monólogo de ella.

    Si escribe así siempre, Laura Gallego sabe contar historias y fabular.

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    -Ese exorcismo que tanto os enfureció... ¿Qué significan esas palabras?
    -Desde luego, bonito momento para bromas y sainetes...
    -Por favor, don Krepp.
    -Qué más da –dijo el capellán, cubriéndose detrás de la pesada mesa de roble del burgomaestre-. Es vuestro último deseo, así que os lo diré. Significa... humm... humm... “Largo de aquí y vete a tomar por culo”.
  • 05-31-2008 4:44

    • anduril
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    Re: La Emperatriz de los Etéreos

    juancarmen:
    y eso que mayormente es un monólogo de ella.
    Eso es lo que acabo conmigo. Esperaba algo como los primeros capítulos y no ese "casi monologo" con el que me encontré.

    La verdad es la primera victima de la guerra.
  • 06-02-2008 7:51

    • forumAdmin
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    Re: La Emperatriz de los Etéreos

    El capítulo 4 se titula "La partida".

    Aer recupera el conocimiento. Lo primero que le dice a Bipa es que él tenía razón: el palacio de la Emperatriz existe. Se lo dijo Gélida. Bipa no sabe a qué o quién se refiere, y lo atribuye a los delirios de Aer. Éste busca algo en la mochila y se lo regala a Bipa: una flor de cristal. En cuanto la vio, supo que tenía que regalársela a Bipa. De este modo, le demuestra que sus padres tienen razón con respecto a lo que hay en el exterior de la Comunidad. Se la robó a la Gélida de la que hablaba un poco antes. Bipa se escandaliza, y Aer le comenta que, si conociera a Gélida, no sentiría la menor lástima. Para Bipa, la flor es un objeto inútil, cuya única función es ser hermoso. Aer se enfada y la insulta: le dice que es la más opaca de todos los opacos. Bipa no lo entiende, y Aer no se lo explica: se limita a ofrecerle de nuevo la flor. Ella la acepta. Aer se alegra, porque ha regresado sólo para llevársela.

    Maga ve la flor de cristal que Aer le ha regalado a Bipa. No le dice nada a Bipa, para que ella disfrute de la compañía de Aer. Maga y la autora reflexionan: como nadie ha regresado de la muerte (la Diosa no devuelve lo que se lleva), nadie sabe cómo tratar a Aer, que ya estaba declarado muerto oficialmente. Maga discute agriamente con Aer, y eso que ella no discutía con nadie, aunque no se sabe acerca de qué han discutido. Topo le solicita a Bipa que haga entrar en razón a Aer; se lo ha pedido Nuba. Bipa se enfada: no es un asunto de su incumbencia, no le corresponde a ella hacer recapacitar a Aer. Y, además, no quiere encariñarse con él, porque si le pasa algo lo echará de menos, y se sentirá culpable.

    En realidad, Bipa está muy tocada por el regreso de Aer. Ve que ella no tenía razón cuando le dijo que nada de lo que él pudiera encontrar allá fuera sería mejor que la seguridad de la Cueva. Sus esquemas están tambaleándose.  

    De todos modos, a Bipa no le queda mucho tiempo para meditar acerca del regreso de Aer: éste desaparece a la mañana siguiente.

    Nadie sabe qué hacer, ni si partir a buscarlo. Topo y Bipa organizan una batida para intentar encontrarlo. Para ella, estar desaparecido es peor que estar muerto, al menos para la gente que espera al desaparecido.

    Con este estado de ánimo, Bipa acude a hablar con Maga. Ésta le pide que remueva el puchero con sus pociones mientras hablan. Bipa le pregunta por el Reino Etéreo, y Maga le contesta lo que sabe. Bipa quiere rescatar a Aer, y para ello necesita saber algo acerca del Reino Etéreo, aunque no llegue hasta él. Maga le dice que Gélida y ella comparten algo, y que Bipa sabrá pronto a qué se refiere. Maga previene a Bipa: se está jugando la vida. Ella quiere ir, igualmente. Nuba necesita respuestas. Y Topo tiene que cuidar de Nuba. Eso deja a Bipa como la única persona cualificada para ir a buscar a Aer. Maga le dice a Bipa que la verdadera razón no es esa, y que ambas lo saben. Bipa dice que va porque Aer es tonto y alguien tiene que hacerle entrar en razón. Maga contraataca: Bipa está diciendo lo que piensa, no lo que siente. Ella se niega a reconocer que busca a Aer por motivos sentimentales.

    Cuando Bipa le dice a Topo que va a marchar a buscar a Aer, le repite todos los argumentos que le dio a Maga. Su padre le pide que tenga cuidado. Ella lagrimea. Topo le da un consejo: Bipa tiene que mantener caliente su corazón, por mucho frío que haga fuera. Ella se lleva la flor de cristal y el cristal de curzo que le ha regalado Aer.

    Antes de partir, habla con Maga. Ésta le regala el Ópalo. Bipa protesta: es de Maga. Ella replica que Bipa lo necesitará más que ella: sin el poder de la Diosa, morirá de frío. Pero tiene que usarlo de la manera correcta, y por los motivos correctos.

    Así pues, Bipa se va en busca de Aer. Sólo mira hacia atrás dos veces. Una, para despedirse de Topo. Otra, para lanzarle una última mirada a la Cueva. Bipa reflexiona: si no va ella tras Aer, nadie más lo hará.

    ----------------

    El regreso de Aer es el punto de inflexión de la novela y el inicio de la búsqueda de Bipa. Valorando la novela en conjunto, éste es uno de los capítulos más importantes, por no decir el fundamental.

    Resulta interesante el cúmulo de explicaciones que Bipa se da a sí misma y a los demás, a modo de justificación, para partir en busca de Aer. Por encima de todo, está el sentido del deber. Bipa lo entiende como una Misión, como la misión de Frodo, o como la misión de todos los relatos de viajes iniciáticos.

    Maga le deja caer una explicación más material: lo hace por amor. Bipa lo niega. Veremos si es verdad o no. La duda razonable que le deja caer a Bipa (y que ella niega con vehemencia) es muy ilustrativa: "Dices lo que piensas, pero no lo que sientes". En el fondo, éste es el sentido último tanto de la vida como de la ficción.

    En la novela aparecen, al menos, tres objetos con una fuerte carga simbólica, y que Bipa custodia: dos se los regala Aer (el cristal de cuarzo y la flor de cristal robada a Gélida), y el otro se lo regala Maga (el Ópalo). Todos parecen guardar relación con las fuerzas telúricas (la Diosa) y prometen tener algún papel importante en el viaje de Bipa.

    No es desdeñable la naturaleza de los objetos (proceden de la tierra, que se asimila a la Diosa), pero no serían mágicos o simbólicos si no fuera por un elemento indispensable para hacer que funcionen: son regalos libremente aceptados. A través de ellos, tanto Aer como Maga le ceden libremente parte de sus fuerzas a Bipa, fuerzas que necesitará para su búsqueda. Y al aceptarlos libremente, Bipa recoge el guante que le lanzan ambos: la primera, en representación de toda la Comunidad; el segundo, dejando abierta la puerta para que Bipa lo pueda buscar.

    El Ópalo es un amuleto de buena suerte, a través del cual la Comunidad entera (y, con ella, la Tierra, la Diosa) protege a Bipa.

    La flor de cristal, aunque entregada y aceptada voluntariamente, es un objeto robado, un señuelo que Aer le pone a Bipa para que ésta parta en su búsqueda. Bipa no parece ser consciente de que la única información que Aer le ha proporcionado (confirmada por Maga) es la relativa a la persona a la que él le ha arrebatado la flor de cristal, y hacia la que dirige a Bipa. Ésta será la primera prueba que tendrá que pasar Bipa. Pero ello sucederá dentro de dos capítulos. Aún es temprano para entrar en este tipo de detalles.

     

     

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  • 06-05-2008 8:01

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    Re: La Emperatriz de los Etéreos

    El capítulo 5 se titula "Un compañero de viaje".

    Bipa se lanza a la aventura de intentar encontrar a Aer.  

    Viaja sola. El primer día, hace buen tiempo, pero pronto empiezan las penalidades, el frío y el hambre. Al principio, se da calor con el Ópalo, que le da confianza, pero también la defiende del frío. En este punto, sería interesante reflexionar sobre una constante de la literatura fantástica (cuyo máximo exponente es el anillo de El Señor de los Anillos): el buen o mal uso que se puede hacer de los objetos de poder, en función de para qué lo utilicen sus custodios. Como hay capítulos en los que este debate viene más a cuento, lo dejo para entonces.

     A medida que avanza, Bipa se encuentra cada vez con más frío y tormentas. Pierde el conocimiento, y el Ópalo le vuelve a dar calor. Permanece dos días sin poder salir de una guarida, hasta que el séptimo día vuelve a ponerse en marcha, guiada por la claridad de la Estrella. Tiene que racionar la comida, y además cojea.

    El undécimo día alcanza los Montes de Hielo, de los que le había hablado Aer. Más allá está la Ciudad de Cristal, donde habita Gélida.

    El décimo tercer día, o tal vez el décimo cuarto, aferra el Ópalo, sigue avanzando, pese al frío mortal, y consigue encontrar una cueva en la que refugiarse. Poco después, renuncia a llevar la cuenta de los días.

    Cuando el frío la está venciendo, descubre unos trozos de carbón en el bolsillo. Consigue hacer fuego y una sopa. Empieza a pensar en regresar. Poco después, descubre animales de pelaje blanco. Caza algunos. Son unos roedores de pequeño tamaño, pero suficientes para alimentarla.

    Otro día, descubre una estatua de nieve, muy grande y de forma humana. Su forma es torpe, como si la hubiera modelado un bebé gigante, pero tiene forma humana, a pesar de todo. La cara de la estatua transmite auténtica tristeza. La toca. El Ópalo emite un destello. La escultura se mueve. Mueve la cabeza y mira a Bipa. Ésta se asusta mucho. La escultura la está mirando, con sus ojos de hielo. A pesar de estar aterrorizada, Bipa la saluda. Ésta no habla. Sigue a Bipa. Ésta está atrerrada al principio, y se esconde en una cueva. Cuando ve que la criatura la sigue a distancia y no parece albergar intenciones violentas, Bipa se tranquiliza.

    A la mañana siguiente, el gigante de nieve sigue acompañando a Bipa. Al principio, Bipa se resigna; después, se acostumbra. Más tarde, reflexiona: tal vez la criatura se sienta sola. Aunque intenta darle conversación, el gigante de nieve no habla.

    Así pues, Bipa se acerca hasta un palacio de hielo. Descarta la idea de que sea el de la Emperatriz; por tanto, tiene que ser el de Gélida. Al pensar en Gélida, le viene a la mente la flor de cristal que le ha regalado Aer. Se acuerda de su amigo.

    Bipa penetra en el palacio, cuya puerta está flanqueada por dos estatuas. La enorme figura de nieve no la acompaña al interior. Pero las estatuas que flanquean la puerta sí lo hacen. Bipa les dice quién es, y que quiera hablar con Gélida. Uno de los gigantes hace sonar la aldaba de la puerta principal del palacio. Se abre. El gigante entra. Bipa lo sigue.

     

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  • 06-05-2008 11:20

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    Re: La Emperatriz de los Etéreos

    forumAdmin:
    Aer recupera el conocimiento. Lo primero que le dice a Bipa es que él tenía razón: el palacio de la Emperatriz existe. Se lo dijo Gélida.
    ¿No os causo impresión el nombre de la persona que revela la existencia del palacio de la Emperatriz?. En el fondo creo que al leer ese nombre por primera vez supe por donde iban a ir los tiros. Gélida es un nombre que me traía a la memoria las brujas mezquinas de los cuentos, seres atormentados y malvados condenados a no conseguir sus propósitos.

     

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  • 06-12-2008 1:14

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    Re: La Emperatriz de los Etéreos

    forumAdmin:

    El capítulo 4 se titula "La partida".

    Bipa lo entiende como una Misión, como la misión de Frodo, o como la misión de todos los relatos de viajes iniciáticos.

    Frodo con su anillo y Bipa con su ópalo...

    Anillo y ópalo buenos o malos si están en buenas o malas manos...Stick out tongue

    -Ese exorcismo que tanto os enfureció... ¿Qué significan esas palabras?
    -Desde luego, bonito momento para bromas y sainetes...
    -Por favor, don Krepp.
    -Qué más da –dijo el capellán, cubriéndose detrás de la pesada mesa de roble del burgomaestre-. Es vuestro último deseo, así que os lo diré. Significa... humm... humm... “Largo de aquí y vete a tomar por culo”.
  • 06-20-2008 5:54

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    Re: La Emperatriz de los Etéreos

    Es que Bipa es muy apañá. Big Smile

    No, en serio.  Creo que parte de la gracia de la novela es hacer que la protagonista sea una niña repipi y desagradable, con la que resulte difícil empatizar, para que de este modo sea más acusado eso que se suele llamar "evolución psicológica del personaje". Bipa va a ver en lo sucesivo muchas cosas que le cambiarán su visión del mundo de arriba abajo, y para eso lo mejor es presentarla como una persona absolutamente refractaria a aceptar que el mundo que hay allí fuera es diferente de la idea establecida que tiene sobre la realidad. Para rescatar a su amigo, con el que además se lleva fatal, tiene que salir al exterior y a enfrentarse a cosas en cuya existencia nunca ha creído. No me parece mal recurso.

    Ahora bien, el que una niña de siete años pueda tener la claridad expositiva que tiene Bipa en el primer capítulo... Ahí sí que te doy la razón. 

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  • 06-23-2008 10:26

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    Re: La Emperatriz de los Etéreos

     

    El capítulo 6 se titula "Gélida".

    Bipa está en el palacio de Gélida. Avanza por un pasillo frío y oscuro. Todo el palacio está tallado en hielo puro. Repara en que los guardianes de hielo se parecen a su acompañante de nieve, pero con la particularidad de que sus facciones parecen haber sido esculpidas con más detalle. 

    Llega hasta un hombre muy delgado, con el rostro y el pelo totalmente blancos. Se sorprende, entre ofendido y desdeñoso, cuando Bipa le explica que quiere ver a Gélida. "¿Una opaca como tú quiere ver a Gélida?", le pregunta. A continuación le dice que ella no va a ser del agrado de Gélida, a lo que Bipa replica que tal vez Gélida tampoco vaya a ser del agrado de Bipa. Ésta cree que Gélida no tiene corazón, comentario que provoca una reacción extraña en el hombre delgado: mira en dirección al Ópalo que lleva Bipa.

    El hombre le pide a Bipa que la acompañe. Se desliza como si fuera un patinador. Bipa avanza como buenamente puede, entre caídas continuas. Ve a otra mujer, a la que pregunta si es Gélida. Como respuesta recibe una mirada severa y gélida (valga el juego de palabras). La mujer la conduce a una pequeña habitación y le ordena que se cambie de ropa y se prepare para la cena. La ropa es muy ligera y estrecha, demasiado para ella, y le hace pasar mucho frío, y el baño que toma también es frío. Así pues, continúa con su ropa, para enfado de la mujer. Ésta se muestra condescendiente: Bipa es una opaca y no entiende a la gente como ellos, los pálidos, que han iniciado el camino hacia el Cambio. La mujer le reprocha que no sólo no admira a los pálidos sino que los desprecia, ella, que es un cúmulo de carne. Bipa no quiere renunciar a su carne ni a sus formas. Los pálidos no le parecen a Bipa personas de carne y hueso, sino de piel y hueso. Ellos la miran con cara de desprecio.

    La cena es casi digna de Alicia en el País de las Maravillas. Gélida es hermosa, a pesar de su insana delgadez. En cuanto la ve, Bipa toma la iniciativa y la lleva aparte. Gélida le expone la visión del mundo de los pálidos: veneran la pureza del hielo, ansían la transparencia y quieren Cambiar; si Bipa quiere, ella también puede ser como ellos. De otro modo, nunca llegará al Palacio de la Emperatriz. Al final de la conversación, Gélida invita a Bipa a quedarse, en una especie de versión especular del cuento de Hansel y Gretel, en el que el huésped está condenado a pasar hambre, en vez de darse atracones de comida.

    En efecto, la cena es un suplicio para Bipa. Sólo cenan una sopa helada, y aun así los pálidos se sienten como avergonzados por el hecho de comer. En ese momento, Gélida se encara con Bipa: se ha dado cuenta de que está buscando al muchacho que le robó la flor de cristal. 

    Bipa descubre que los pálidos sólo abandonan el palacio de Gélida para ir a buscar a la Emperatriz, pero antes tienen que convertirse en Etéreos. También le cuenta que Aer ha estado en el palacio, y le promete información al respecto... pero sólo si Bipa le da el Ópalo. Gélida no le quita ojo de encima, y Bipa no se lo quiere dar. La situación no deja de recordar la codicia que despierta el anillo de Frodo: todo el mundo lo quiere, igual que Gélida quiere el Ópalo: ella tiene otro, pero parece apagado.

    ----------------

    Bipa se enfrenta a un mundo en el que los valores están trastocados: todo parece justo lo contrario de lo que conoce Bipa.

    El panorama que se le cuenta a  Bipa parece hacer pensar que la única manera de acceder a la Emperatriz de los Etéreos es iniciar de manera voluntaria, deseándolo, el proceso de Cambiar. Hay que desprenderse de las ataduras del cuerpo, y el palacio de Gélida parece la primera etapa, aquella en la que los seres humanos normales dejan de serlo, y se convierten en pálidos. Adelgazan hasta el paroxismo, hasta perder las carnes, y también pierden el color, hasta convertirse en seres casi blancos, como si fueran de nieve. No es sino el primero de los muchos cambios que tienen que sufrir quienes quieren ver a la Emperatriz.


     

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  • 06-26-2008 8:14

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    Re: La Emperatriz de los Etéreos

    El capítulo VII se titula "Huida hacia el valle".

    Bipa remolonea por el palacio de Gélida y, en vez de regresar a sus aposentos, se pierde por los pasillos. Intenta hablar con los gigantes de hielo, pero son mudos, igual que el gigante de nieve que la ha estado acompañando durante parte de su viaje.

    Habla con un joven largirucho y empolvado. Le pregunta por Aer. Le responde que no cree que haya regresado, ya que lo que le hizo a Gélida fue muy atrevido. La envía a la cocina, donde Nívea podría ayudarla.

    La tal Nívea es la mujer que la había acompañado hasta su habitación cuando llegó al palacio de Gélida. Bipa le suplica, y Nívea le confía un secreto: Aer estuvo en el palacio quince días antes, Nívea le dio un plato de sopa y se marchó antes de que Gélida llegara.

    Bipa reflexiona sobre la locura. Está en un lugar lleno de locos, y ella misma ha emprendido ese viaje para tratar de encontrar al loco más loco al que ha conocido. ¿En qué lugar la deja eso a ella? ¿Es la más loca de esta historia? 

    Bipa se duerme tomando el Ópalo entre sus manos. Sin él y su calor, no hubiera llegado tan lejos, piensa. En ese momento, entran los criados de hielo para intentar arrebatarle el Ópalo. Ella se resiste. Gélida le dice que ella ha cumplido su parte del trato, desde el momento en que Nívea le ha dado razón del paradero de Aer; comoquiera que Bipa ha reconocido que el Ópalo no es suyo, no tiene por qué tenerlo; por lo tanto, le pertenece a Gélida.

    Bipa no se deja impresionar por el razonamiento de Gélida: en todo caso, tendría que darle el Ópalo a Nívea, no a Gélida. Después de esto, empuja a los gólems de hielo hasta que pierden el equilibrio y caen. Bipa huye del palacio de Gélida. El gólem de nieve la acompaña, y, en un momento dado, la lleva en volandas. La ha ayudado a escapar. Bipa está baldada y aterida de frío. Busca en su mochila hasta dar con un remedio. 

    Aunque Bipa está cojeando y en muy mal estado, siente compasión hacia el gólem de nieve, que ni siquiera tiene ojos. Los persigue un ejército de cientos de gólems de hielo, comandados por Gélida, que monta un gólem de hielo en forma de lagarto.

    Se refugian en un desfiladero. Bipa toma el Ópalo entre sus manos. No entiende que algo tan pequeño tenga tanta importancia como para justificar la batida que Gélida está organizando. Además, Gélida ya tiene un Ópalo. Bipa reflexiona: Maga entendería que Bipa le diese el Ópalo a Gélida, ya que las circunstancias le habrían obligado a ello.  En ese momento, el gólem de nieve se echa encima de ella, y la sepulta. Bipa comprende que, con este gesto, la está protegiendo, para que el ejército de Gélida no la vea.

    Cuando el ejército de Gélida ha pasado, el gólem se levanta y deja a Bipa "libre". Bipa enciende una fogata y reflexiona: el gólem acaba de salvarle la vida. En ese momento decide darle un nombre: Nevado. Sabe  que no es un nombre muy imaginativo, pero el gesto tiene un componente simbólico importante: mediante el recurso a darle un nombre, Bipa acaba de convertir a Nevado en un igual, una persona, en vez de una mera cosa u objeto. Acaba de ascenderlo en su escala de valores, de un simple accesorio a un compañero de viaje; no en vano, le ha salvado la vida,  y ésa es su manera de agradecérselo.

    Bipa y Nevado llegan a un pequeño valle.  Bipa pesca, y consigue un par de pescados, que luego se cena. No le sientan bien: lleva mucho tiempo en  ayunas. No obstante, su estado de salud mejora.

    Bipa llega a una puerta que conduce a un túnel subterráneo. La puerta es gigantesca. Bipa extrae uno de los colgantes de cuarzo que le había regalado Aer. Deduce que el túnel es de cuarzo, porque se parece a ese colgante. Hace una sopa con toda la comida que le queda y "habla" con Nevado: ella es consciente de que dentro del túnel hace más calor que a la intemperie, lo cual podría redundar en perjuicio de Nevado; por ello, le da a elegir entre acompañarla y quedarse fuera. Nevado la sigue.

    Bipa se queda impresionada con lo que ve: un bosque de cristales de cuarzo, que parece no tener fin. Forman agujas afiladísimas, de modo que Bipa debe extremar las precauciones. Detecta un rayo de luz, y ve una nueva puerta, flanqueada por dos gólems de cuarzo. Bipa cruza la puerta de salida, y, detrás de ella, Nevado.

     

    ---------

     

    Los elementos destacables de este capítulo son la poca imaginación de Bipa, que ella misma reconoce (visible en el hecho de bautizar como Nevado al gólem de nieve), pero al mismo tiempo el proceso de cambio que ella experimenta. Aumenta su solidaridad: Bipa sabe reconocer el gesto de Nevado al salvarle la vida, de modo que le da un nombre y le consulta antes de dar un paso que entiende que puede resultar perjudicial para su nuevo amigo.

    Al mismo tiempo, Bipa empieza a cuestionarse sus actos. ¿Estará ella tan loca o más que Aer?

    En resumen, Bipa está empezando a cambiar. Tal vez no a Cambiar, en el sentido en el que los pálidos se refieren a ello, pero sí a experimentar un cambio interior.  

     

     

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  • 07-01-2008 6:58

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    Re: La Emperatriz de los Etéreos

    El capítulo VIII lleva por título "En la ciudad de cristal".

    Bipa y Nevado salen a una pequeña garganta al aire libre. Hay algo que ella cree que es hielo, pero en realidad es cristal. Pasa tres puertas, la última de las cuales está flanqueada por dos torres de cristal puro, casi transparente. Ve unos gólems de cristal que la siguen con la mirada. Más adelante hay gente esperándola. Le recuerdan a Gélida: altos, esbeltos, blanquísimos, con unos ojos casi inhumanos. El hombre que los lidera tiene un Ópalo, pero blanco. Se presenta como el Señor de la Ciudad de Cristal. La llama opaca, como Gélida, pero se denomina a sí mismo como cristalino. Bipa se sorprende cuando el personaje está seguro de que ella va a ver a la Emperatriz: no hay ningún otro lugar adonde ir desde ese palacio. Añade que Bipa ya ha descubierto el Camino y que está empezando a Cambiar.  Bipa le responde que no quiere cambiar, que sólo está buscando a Aer. El Señor se escandaliza: no entiende cómo es posible que Gélida les haya mandado a alguien que no quiere Cambiar. Bipa aclara que Gélida no tiene nada que ver con ella, que sólo está buscando a Aer, junto con Nevado. El Señor no quiere que Nevado entre en la ciudad. Uno de sus sicarios añade que no pueden acoger a Bipa porque se ha saltado varias etapas hacia el Cambio y no es pura. No está Caminando como es debido. Para llegar al palacio de la Emperatriz hay que Cambiar mientras se sigue el Camino. Si Bipa no puede pasar a la siguiente etapa del Cambio, tampoco lo hará Aer. Bipa insiste en que no quiere cambiar, que sólo quiere rescatar a Aer. El Señor se compadece de ella, la llama necia y pronostica que su obstinación por no Cambiar será su perdición. Le insta a que dé media vuelta y regrese a su hogar, pues no puede Cambiar.

    Acto seguido, le da la espalda y le cierran las puertas de la Ciudad.

    A Bipa no le importa saltarse etapas. Abandona la senda, rodea la muralla de la Ciudad de Cristal y se interna en un camino cuya superficie es cristalina. Se está haciendo daño con la superficie filosa de los cristales, pero continúa caminando por ese sendero. Nevado la sigue, y está perdiendo consistencia, pues cada vez que se corta, en vez de sangrar, como Bipa, pierde parte de la nieve de la que está hecho. Bipa intenta ayudarlo, pero pierde pie y queda ensartada por dos agujas de cristal.

    Lo siguiente que ve es al Señor de la Ciudad de Cristal. Su voz está llena de ternura, y su Ópalo es rojo y refulgente, como el de ella. Coloca las manos sobre las heridas de Bipa, y el Ópalo vuelve a brillar. Bipa se encara con él, pues entiende que ha quedado malherida por culpa de su interlocutor. Éste deshace el malentendido: no es el Señor de la Ciudad de Cristal, sino su hermano, el Maestro Cristalero, también llamado Lumen. Son gemelos.

    El Señor de la Ciudad de Cristal le ha entregado su corazón a la Emperatriz, de ahí su conducta. Añade que en el fondo es digno de lástima.

    Lumen vive en una cueva hermosa, llena de objetos de cristal que a Bipa le parecen preciosos. Le promete a Bipa enseñarle su taller cuando ella se haya curado por completo. Bipa le pregunta para qué sirven todos los objetos que él construye; Lumen le responde que para nada en concreto; por ejemplo, un objeto que le hace sonreír a Bipa sirve para eso: para hacerla sonreír. En este aspecto, encontramos un contrapunto entre el sentido poético de Lumen y el tono demasiado literal y práctico de Bipa, que la acompaña desde el principio de la novela.

    Bipa se maravilla por la manera en que Lumen la ha curado: utilizando el Ópalo, como hacía Maga en su comunidad. Lumen le explica que los Ópalos de Gélida y el Señor de la Ciudad de Cristal han perdido su brillo y su poder, ya que sus dueños les han dado un uso indiscriminado; sin embargo, tanto Maga como Lumen (y Bipa) los utilizan  de la manera correcta. Bipa se acurruca, sintiéndose segura y cómoda por primera vez en mucho tiempo.

     

    ------

    En este capítulo destacamos la importancia simbólica de las puertas. Hasta tres puertas tiene que franquear Bipa para llegar a la Ciudad de Cristal. La novela le concede gran importancia a las puertas, como obstáculo para alcanzar el conocimiento o para pasar a una nueva etapa, pues cada una de las ciudades por las que viaja Bipa se debe entender como una etapa del Caminar hacia el Cambio completo, previo a ser merecedor de conocer el Palacio de la Emperatriz.

    Por otro lado, el proceso de Cambio se nos presenta casi como una religión. Aparte de desprenderse de las ataduras del cuerpo y alcanzar una esencia espiritual (lo que se ve en la nomenclatura: opacos, pálidos, cristalinos...), el concepto de Camino indica que es un proceso constante, que requiere un esfuerzo por parte del caminante y, sobre todo, voluntad de llevarlo a cabo. El no querer hacerlo puede ser motivo para ser considerado impuro o indigno de pisar los lugares sagrados a los que llegan los que sí quieren Cambiar. De ahí también las puertas, destinadas a que los guardianes y señores de las ciudades (Gélida, Lux) reconozcan a los suyos.

    Bipa manifiesta que no quiere cambiar, lo que sólo produce compasión en los habitantes de la Ciudad de Cristal. El consejo es determinante: "Abandona. Vuelve atrás. Regresa".

    La entrada en escena de Lumen, que representa, al igual que Maga, las fuerzas de la Madre Tierra (opuesta a la Emperatriz), actúa como contrapunto del Señor de la Ciudad de Cristal, en una especie de yin y yang que aún dará bastante juego en los capítulos restantes de la novela.  

     

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  • 07-02-2008 10:05

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    Re: La Emperatriz de los Etéreos

    forumAdmin:
    Por otro lado, el proceso de Cambio se nos presenta casi como una religión.
    Totalmente de acuerdo, como dices tiene todos los elementos necesarios. Mortificar cuerpo y alma para intentar alcanzar la perfección y si no fueras lo suficiente voluntarioso o si llegaras a cuestionar alguna de sus normas o pasos por culpa de utilizar demasiado el cerebro, tu deber es sentir desprecio por ti mismo o como mínimo entender que lo sientan los demás. Si, me suena mucho a la religión.

    La verdad es la primera victima de la guerra.
  • 07-04-2008 7:20

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    Re: La Emperatriz de los Etéreos

    El capítulo IX se titula "El Maestro Cristalero".

    Bipa se despierta con un olor a estofado que le hace la boca agua. Por un momento, cree que está en su cueva, pero está en la del Maestro Cristalero, que es quien está preparando el estofado. Cuanto más lo observa, más diferencias le saca con respecto al Señor de la Ciudad de Cristal, aparte de su carácter y el color de su Ópalo. Lumen le confiesa que el estofado es de carne, y Bipa no puede creerlo: es imposible que haya algo vivo fuera de aquel lugar. Lumen está de acuerdo, pero añade que hay mucha vida en las vuevas, dado que los túneles son el refugio de las últimas criaturas vivas nacidas de las entrañas de la Diosa. Bipa observa que Lumen habla igual que Maga, con la diferencia de que él es muy blanco.

    Bipa acepta el plato que le ofrece Lumen, y repite. Él le habla del chico que había estado allí días antes. Bipa se siente interesada. Por la descripción que le ofrece Lumen, descarta que se trate de Aer; sin embargo, Lumen le asegura que él dijo llamarse Aer. A continuación, explica Lumen, Aer se dirigió a la Ciudad de Cristal.

    Bipa le pregunta si sabe algo acerca de Nevado. Lumen le dice que Esme lo encontró y lo está recomponiendo. Bipa le pregunta quién es Esme. 

    Lumen le enseña su taller a Bipa. Allí sopla vidrio para hacer vasos finos y transparentes que envía a la Ciudad de Cristal. Bipa le replica que los habitantes de la Ciudad no comen; Lumen le responde que tal vez, pero que necesitan beber todavía, y para ello necesitan sus vasos.

    Pasan a otra sala, llena de gemas y diamantes enormes. Lumen le cuenta a Bipa que los peregrinos al palacio de la Emperatriz tenían que detenerse allí en su camino, y se entretenían tallando gemas y diamantes; de ese modo nació la Ciudad de Cristal. Lumen y su hermano Lux recogían gemas allí, mientras soñaban que algún día serían dignos de llegar ante la Emperatriz. Por eso tallaban objetos transparentes, como diamantes o cristal: porque la Emperatriz es la esencia misma de la transparencia.

    No obstante, Lumen se había sentido subyugado por todo lo que encontró en las cuevas. Piedras de todos los colores. Empieza a tallarlas en secreto. Cuando les muestra lo que hace, lo destierran de la Ciudad de Cristal. Se refugia en los túneles, donde vive tallando piedras preciosas y atado a ese lugar y a su Ópalo. 

    Lumen le cuenta a Bipa cómo encontró dos Ópalos. Eran preciosos, opacos, de color rojo sangre. Lux acepta uno de ellos, que Lumen le ofrece para hacer las paces.  Acepta el presente, y lo aprovecha para convertirse en el Señor de la Ciudad de Cristal. Pero el Ópalo tiene una consecuencia nefasta para Lux: lo ata a la Ciudad de Cristal, por lo que se convierte en una especie de Moisés del palacio de la Emperatriz: toda su vida consiste en preparar a los peregrinos para llegar al Palacio, pero él no puede ir allá. El Ópalo frena su proceso de Cambio. Dado que ambos Ópalos son gemelos, Lux no puede deshacerse del suyo si Lumen no lo hace. Y Lumen no quiere entregar su Ópalo. La razón es Esme. Bipa creía que los Ópalos sirven para curar a la gente, pero Lumen le cuenta algo que va mucho más allá: los Ópalos dan la vida, porque son el poder de la Diosa y concentran toda la fuerza que antaño cubrió la superficie del mundo. La llegada de la Emperatriz lo cambió todo, e hizo menos importante la vida. Para alcanzar a la Emperatriz, hay que abandonar el cuerpo y los deseos y necesidades corporales. Pero la Diosa no se resigna a dar esa batalla por perdida, y sus entrañas siguen generando Ópalos, que son fuentes de vida. Por desgracia, no todo el mundo los emplea de la manera correcta. Le muestra una mariposa de cristal y le da vida con el Ópalo. Entonces Bipa comprende que los Ópalos también le dan vida a los gólems de cristal y de nieve. Eso explica por qué Nevado acompaña a Bipa: al pasar junto a él, el Ópalo lo reanimó y le devolvió la vida. Pero los gólems pierden vida con el tiempo, y tienen que mantenerla con el Ópalo. El uso indiscriminado de los Ópalos los mantiene con vida, pero desgasta los Ópalos; de ahí que los Ópalos de Gélida y Lux estén casi apagados, y de ahí también la codicia de ambos cuando contemplan el Ópalo luminoso de Bipa: lo quieren para ellos.

    Lumen le presenta a Bipa a Esme, su gólem de cristal verde y formas femeninas, exquisitamente talladas. Fue el primer gólem de Lumen, el más perfecto, y su amiga. Para seguir viva, Esme necesita la energía del Ópalo. Como el Ópalo de Lumen sólo mantiene con vida un gólem, no ha sufrido tanto desgaste como los de Gélida o Lux; por eso mantiene parte de su energía. Por otro lado, el color verde no le gusta a los habitantes de la Ciudad; junto con el rojo, es el color que menos les gusta, porque son los colores de la Diosa.

    Lumen le hace otra revelación a Bipa: si Lux le entrega su Ópalo a otra persona, ya nada lo retendrá en la Ciudad, y podrá ir al encuentro de la Emperatriz. Lumen le cuenta a Bipa que los cristalinos también reciben el nombre de translúcidos, que es el paso intermedio entre los opacos y los etéreos. En la Ciudad de Cristal la gente se vuelve translúcida o cristalina, como una etapa más de su proceso de Cambio. Con ello quiere decirle a Bipa que si Aer está en la Ciudad de Cristal, lo más probable es que se haya convertido en un translúcido, lo cual hará casi imposible recuperarlo, y lo cual explica que nadie regrese del palacio de la Emperatriz.

    A Bipa le entran las prisas: entiende que la búsqueda de Aer es casi una carrera contrarreloj, para evitar que su amigo se le escape para siempre, tanto en alma como en cuerpo. 

    Lumen conduce a Bipa a las cercanías de la Ciudad de Cristal. Es la única vía de acceso paa continuar el camino. Si quiere seguir avanzando, Bipa no tiene más remedio que cruzar la Ciudad de Cristal. Lumen le sugiere un modo de entrar allí, casi inadvertida. En ese momento, aparecen Gélida y sus gólems de hielo. Están allí buscando a Bipa. Gélida le exige al Señor de la Ciudad de Cristal que le entregue a Bipa, pues tiene algo que le pertenece, el regalo que Aer le entregó a Bipa. Lux no quiere dejar entrar a Gélida, y le exige que se retire hasta sus dominios. Gélida promete que atacará la Ciudad si al amanecer no le han entregado a Bipa.

    Bipa escucha esta conversación. No sabe qué hacer. Lumen le infunde ánimos.

    ------

    Los términos en los que Lumen le habla de Aer a Bipa no dejan lugar a dudas:

    "Como todos. Un loco lleno de sueños imposibles, hechizado por el aura de la Emperatriz."

    Es muy significativo el comentario de Lumen: "Los translúcidos beben agua... todavía". Por fin Bipa encuentra una voz crítica con el proceso de Cambio, y con conocimiento de causa.

    La historia de Lumen y Lux tiene tintes casi tolkienanos. Parecen legendarios enanos de la mitología nórdica, atados a la tierra y la orfebrería. Esta historia es uno de los momentos más hermosos y dotados de más fuerza en la novela.

    Bipa ve las diferencias de carácter entre Lumen y Lux con sólo pasar unas horas junto a ellos. 

    El buen o mal uso de los objetos de poder (en este caso, el Ópalo) es una constante a lo largo de la novela. En este capítulo está descrita de una manera muy exhaustiva.

    Volviendo a las similitudes entre la búsqueda de la Emperatriz y una religión, es llamativo el papel de Lux, casi de Moisés (no verá la tierra prometida para la que él mismo prepara a sus acólitos), pero al mismo tiempo desea desprenderse de este papel, para alcanzar él mismo el objeto de su deseo y de sus devociones.

     

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  • 07-06-2008 4:09

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    Re: La Emperatriz de los Etéreos

    El capítulo X se titula "El ataque de los gólems de hielo".

    Bipa regresa al hogar de Lumen. No ven ni a Esme ni a Nevado. Lumen le explica que los ha enviado por delante, hacia la entrada secreta a la ciudad.

    Lumen advierte a Bipa: cruzar la Ciudad es sólo el principio. Ella es una opaca, y no pasará inadvertida. Nada más entrar, tendrá que hacer frente al Laberinto de Espejos. Éstos reflejarán su imagen y absorberán su esencia. Se verá a sí misma mutliplicada cientos de veces. Tardará mucho tiempo en salir del Laberinto. Cuando haya salido, habrá perdido corporeidad. Para Bipa, eso es bueno, porque así podrá acercarse al palacio de la Emperatriz y encontrar a Aer. Lumen la desanima: aunque lo que Bipa dice es cierto, aún le quedará mucho camino hasta llegar a la Emperatriz.

    Después del Laberinto de Espejos viene el Túnel de las Mil Máscaras. En él, cientos de rostros engañosos y crueles vigilarán sus pasos. Tomarán la forma de aquellos a los que ella quiere. Para Bipa, no es problema: ya ha dejado atrás todo lo que ama. Pero Lumen le pregunta por Aer. Bipa se defiende: partió en busca de Aer porque alguien tenía que hacerlo. Lumen le advierte a Bipa: no debe reprimir los deseos de su corazón. Los etéreos no tienen deseos corporales, pero tampoco sienten emociones. Si quiere llegar a Aer, tiene que sentir su esencia. Y si se vuelve como ellos, no tendrá deseos de regresar. 

    Bipa se escandaliza: ¿Quién querría no sentir nada? Lumen dice que tiene ventajas: los etéreos no tienen hambre, ni sufren. Bipa contraataca: pero es como si estuvieran muertos. Lumen rebate su argumento: lo muerto es su cuerpo, porque renunciaron al cuerpo. Para Bipa, todo eso es una estupidez: si no comemos, dormimos, amamos ni lloramos, no estamos vivos. Bipa está contenta de ser opaca y corpórea. Lumen disculpa a Aer: su padre era cristalino; por tanto, Aer lleva escrito en la sangre el deseo de ver a la Emperatriz. Bipa le pregunta a Lumen cómo lo sabe. Éste le responde que el nombre de Aer significa "Aire", algo muy del agrado de los etéreos. Bipa está de acuerdo: aire es lo único que Aer tiene en la cabeza.

    Lumen urge a Bipa a buscar a Aer antes de que llegue al Abismo, pues de otro modo no podrá encontrarlo jamás. Para cruzar el Abismo, hay que poder volar, y eso sólo se consigue sin las ataduras del cuerpo. Todos los Caminantes se dejan caer y vuelan. Pero los opacos no pueden hacerlo, y mueren. Lumen lo sabe, porque aún no ha sido capaz de cruzar el Abismo.

    Parten sin demora y llegan a las puertas de la Ciudad de Cristal de noche, cuando todos duermen en su interior. Bipa despierta en una cama de cuarzo. Ante él está Lux, el Señor de la Ciudad de Cristal. La reconoce como la opaca que reclama Gélida. Bipa lo acusa de querer entregarla a una muerte segura; Lux le dice que morirá igualmente si sigue el camino hacia la Emperatriz. 

    Lux no está interesado en el Ópalo, sino en Bipa misma. Quiere que ella lo sustituya al frente de la Ciudad, para así poder buscar a la Emperatriz. Bipa protesta: ella quiere encontrar a Aer. Lux protesta: con el Ópalo, Bipa no podrá Cambiar, pues es demasiado poderoso; sin embargo, el de Lux está casi agotado, y aunque lo lleve consigo podrá Caminar y Cambiar. 

    Se oye un ruido como de cristales rotos. Una torre se rompe en mil pedazos. Bipa y Nevado intentan huir. Esme acude a salvarlos. La siguen. Los bloques de cristal caen detrás de ellos: las piedras de hielo que lanza Gélida están destruyendo la Ciudad de Cristal. Gélida está cumpliendo su amenaza. 

    Sale a su encuentro un gólem de cristal de los que guarda la Ciudad. En el enfrentamiento, Esme resulta afectada. Lumen aparece, y les pide perdón por no haber sabido que habría gólems de cristal custodiando la Ciudad. Bipa se culpa por lo que está ocurriendo. Lumen le dice que no, que Gélida lleva mucho tiempo queriendo atacar la Ciudad. Lumen urge a Bipa a continuar su camino; mientras tanto, él quedará allí, y recompondrá a Esme con su Ópalo.

    Bipa sigue adelante. Ve cómo los gólems de Gélida siguen atacando la Ciudad con bloques de hielo. Entra en la caverna y llega al Laberinto de Espejos. Se ve reflejada, tal como es y tal como podría ser. Se ve más rubia y menos corpórea: está Cambiando. Bipa no quiere. Avanza por el laberinto, intentando no hacerle caso a los reflejos de los espejos. Consigue ver la salida, que lleva a un túnel sin espejos. Se palpa las manos y la cara: sigue siendo corpórea. Nevado la sigue, pero está maltrecho, por los cortes provocados por los cristales de la cueva. Bipa reflexiona: Nevado es más frágil que las criaturas de cristal que han dejado atrás.

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  • 07-12-2008 1:21

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    Re: La Emperatriz de los Etéreos

    Pienso que es un libro simbolico.No hay que tomarlo como historia realmente.En modo de cuento,refleja la sociedad actual,el deseo de cambiar y alcanzar esa belleza idealizada que en nada es buena.Como mas adelante descubrireis lo que no lo hayais leido,Aer corre un gran peligro al igual que todas las personas que intentan cambiar.Un libro con un gran significado etico y moral en mi opinion pero no para las personas a las que le gustan las novelas con historias mas emocionantes.

    Si de verdad amas a alguien,deja que sea feliz...
  • 07-12-2008 9:39

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    Re: La Emperatriz de los Etéreos

    Jemenar:
    En modo de cuento,refleja la sociedad actual,el deseo de cambiar y alcanzar esa belleza idealizada que en nada es buena.
    Y si nos ponemos hasta incluso puede ser una critica a la anorexia por las descripciones físicas que hace Bipa de opacos, cristalinos, etc y los apuntes sobre la repulsión que le provocan.
    Jemenar:
    Un libro con un gran significado etico y moral en mi opinion pero no para las personas a las que le gustan las novelas con historias mas emocionantes.
    Me parece curioso lo de la ética moral, creo que en este foro no es la primera vez que se habla de estos conceptos unidos a la persona de Laura Gallego, creo recordar que se menciono la moralidad en relación a MDI y ahora con La Emperatriz .. y también en otros foros se comentaba respecto a Dos Velas Para El Diablo, por ahora va dos a uno perdiendo en cuestiones morales.Stick out tongue

    La verdad es la primera victima de la guerra.
  • 07-14-2008 5:21

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    Re: La Emperatriz de los Etéreos

    anduril:

    Me parece curioso lo de la ética moral,

    ¿Pero es que existe la ética amoral?

    -Ese exorcismo que tanto os enfureció... ¿Qué significan esas palabras?
    -Desde luego, bonito momento para bromas y sainetes...
    -Por favor, don Krepp.
    -Qué más da –dijo el capellán, cubriéndose detrás de la pesada mesa de roble del burgomaestre-. Es vuestro último deseo, así que os lo diré. Significa... humm... humm... “Largo de aquí y vete a tomar por culo”.
  • 07-23-2008 10:59

    • sari
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    Re: La Emperatriz de los Etéreos

    pue laverdad es q a mi al principio esta muy bien pro a medida q voy avanzando se me hace mas pesado pero no es nada dificil de leer ya solo me qdan 3 o 4 cap. aver como acaba y os digo q tal.

  • 09-01-2008 2:11

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    Re: La Emperatriz de los Etéreos

    El capítulo XI se titula "Te llevaré a casa...".

    Bipa descubre que las protuberancias que hay en las paredes son rostros de cristal. Camina por un túnel que le parece interminable. Las caras no le recuerdan a nadie en particular, y le parecen más inofensivas que los cientos de Bipas que había en el Laberinto de los Espejos. Empieza a reconocer rasgos en esas caras: le parece que una es su amiga Taba. Pero es una ilusión. No obstante, continúa con la impresión de que reconoce rostros. Ve a Taba, Maga, Nuba, Lumen, Gélida, Nívea y la gente de las Cuevas. Es más: Taba habla con ella. Le pregunta si tuvo éxito en su búsqueda de Aer. Todos los rostros empiezan a hablar con ella. Bipa se tapa los oídos e intenta avanzar. Se encara con Aer, que le recrimina que es la más opaca de todos los opacos. Lo llama estúpido, y él le replica que ella es más estúpida, pues sólo un estúpido podría seguir a un estúpido. Aer dice que no le queda más remedio que ir al palacio de la Emperatriz. Bipa trata de disuadirlo. Aer le recrimina que ella trata de atarlo a su mundo y su vida, pues no entiende que son dos personas muy diferentes. La máscara de Aer sigue insultándola, haciéndole perder la autoestima: una opaca no puede entender la grandeza de los Etéreos. Bipa no puede más y pierde el conocimiento.

    Cuando vuelve en sí, Bipa no oye nada. Las voces han callado. Le duele la cabeza, pero intenta ubicarse. Descubre a Nevado, y le pregunta si la ha sacado del Túnel de las Mil Máscaras. Aunque no le responde, ella se lo agradece. Cuando salen del túnel, ven una luz que no parece de este mundo: es la Estrella que señala el lugar donde está el palacio de la Emperatriz. 

    Llegan al Abismo. Es una profunda garganta, cuyo extremo apenas se distingue al otro lado. Bipa quiere rodearlo, ya que no puede volar para cruzarlo. Cuando lleva medio día de caminata, ve una figura que parece estar volando al borde del precipicio. Es imposible que haya puentes, de modo que la figura sólo puede estar volando. Es Aer. Bipa lo llama. Quiere ir con él. Sabe que si Aer cruza al otro lado, lo habrá perdido para siempre. Y ella no puede volar, es demasiado opaca. Se desprende del Ópalo. Lo insulta, por estar yéndose de su vida. Y, cuando Aer ya ha desaparecido de su vista, decide saltar al vacío, dejarlo todo y buscarlo.

    Para su sorpresa, hay un puente de cristal, invisible desde la lejanía. Al fin y al cabo, Aer no estaba levitando. Su primera reacción es decirse a sí misma que Aer no era tan especial, pues no estaba volando ni era transparente.

    Reanuda la marcha, cruzando el Abismo. Tarda varias horas en cruzar. Más allá continúa la estepa. Quiere ir hacia el lugar que señala la Estrella. Empieza a hacer más calor. Oye un ruido líquido, como de pisadas sobre una superficie húmeda. Mira a la Estrella, que la está llamando, y cuando vuelve a mirar, ve a Nevado derritiéndose. El aumento de la temperatura ha acabado con él. Sabía que se iba a derretir si seguía a Bipa y, sin embargo, decidió acompañarla. Tira de la mano de Nevado, para acompañarlo lejos del calor. Pero el charco de agua que era Nevado va creciendo. Furiosa, arranca el Ópalo de su cuello y lo arroja lejos de sí. Nevado se va licuando ante los ojos de Bipa. 

    Su ira crece. Le increpa a la Estrella, a la que culpa de la muerte de Nevado. Y la amenaza. Cuando ha terminado de llorar a Nevado, emprende la marcha. 

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  • 09-08-2008 2:11

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    Re: La Emperatriz de los Etéreos

    forumAdmin:

    El capítulo XI se titula "Te llevaré a casa...".

    Empieza a hacer más calor. Oye un ruido líquido, como de pisadas sobre una superficie húmeda. Mira a la Estrella, que la está llamando, y cuando vuelve a mirar, ve a Nevado derritiéndose. El aumento de la temperatura ha acabado con él. Sabía que se iba a derretir si seguía a Bipa y, sin embargo, decidió acompañarla. Tira de la mano de Nevado, para acompañarlo lejos del calor. Pero el charco de agua que era Nevado va creciendo. Furiosa, arranca el Ópalo de su cuello y lo arroja lejos de sí. Nevado se va licuando ante los ojos de Bipa. 

    Su ira crece. Le increpa a la Estrella, a la que culpa de la muerte de Nevado. Y la amenaza. Cuando ha terminado de llorar a Nevado, emprende la marcha. 

    Sin duda este pasaje me gustó. Ya dije que este libro me sorprendió gratamente. No esperaba nada de él y llegué a la conclusión de que su autora sabe contar historias. Tengo pendientes alguna lectura suya más para confirmarlo: Memorias de Idhún o dos velas para el diablo...

    Ya os contaré.

    -Ese exorcismo que tanto os enfureció... ¿Qué significan esas palabras?
    -Desde luego, bonito momento para bromas y sainetes...
    -Por favor, don Krepp.
    -Qué más da –dijo el capellán, cubriéndose detrás de la pesada mesa de roble del burgomaestre-. Es vuestro último deseo, así que os lo diré. Significa... humm... humm... “Largo de aquí y vete a tomar por culo”.
  • 09-10-2008 7:30

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    Re: La Emperatriz de los Etéreos

    El capítulo XII se titula "El Mar de los Líquidos".
    Bipa camina y camina hacia el Palacio de la Emperatriz. Ya no siente sueño, ni frío ni hambre.
    Se detiene al llegar al mar. Sube a una balsa cristalina, y Bipa surca las aguas sin darse cuenta, pues está sumida en una ensoñación, camina de manera automática.
    Cuando quiere darse cuenta, nota que le siguen unas criaturas transparentes. ¿Son peces? En realidad son delfines.
    Bipa sigue caminando sobre la superficie del océano. La estrella azul sigue iluminando sus pasos. La balsa empieza a licuarse, como lo hizo Nevado, pero eso no le preocupa lo más mínimo. Por último, se hunde y está a punto de ahogarse, pero los delfines transparentes terminan salvándola. Bipa entiende que no se puede llegar a la Emperatriz si no se es etéreo. Cuando llega a la superficie, unos ojos se posan en ella. Al principio Bipa cree que son los gólems de Lux, pero descubre a una persona casi cristalina. Le comenta que pesa mucha. Bipa está de acuerdo: es demasiado corpórea como para estar allí.
    Se despierta en el interior de una cueva líquida. Hay tres gólems de agua, como los delfines que Bipa había visto, pero con cierto aspecto vagamente humano. Le preguntan qué es. Ella responde que es Bipa, y pregunta por Aer. Le responden que por allí van muchos que buscan lo mismo que busca Aer. Se presentan como transparentes, y le dicen que no saben quién era Aer, porque los transparentes y los etéreos no necesitan nombres, a diferencia de los opacos y los translúcidos. Le indican dónde está el palacio de la Emperatriz, al final de la región de los etéreos. Pero Bipa sigue sin estar preparada para encaminarse hacia allá. Le comentan que el camino más rápido para ir hacia la Emperatriz es adentrándose en el túnel de agua. Pero para eso hay que Cambiar más, y Bipa no lo ha hecho; puede que Aer tampoco, y a esa esperanza se aferra Bipa.
    Ella se encara con los gólems de agua. Le responden que para Cambiar hace falta querer hacerlo, y ellos no están preparados. Pero si se Cambia demasiado rápido, se corre el riesgo de hacerse líquido y no poder continuar el camino. Bipa empieza a dudar acerca del Cambio, sobre si está haciendo lo correcto o debería Cambiar: ella no lo desea. ¿Debería hacerlo?
    La llevan a ver a Todo, que es una gran cara de agua en el suelo de cristal. Se llama Todo porque eso es lo que es: toda el agua. Una vez fue sólido. Bipa le pregunta por Aer. Es inútil que ella se lo describa, porque todos los Cambiantes son iguales cuando llegan junto a Todo. En vez de eso, Bipa acerca los ojos a Todo y se sumerge dentro de él, y éste le muestra dónde está Aer. Bipa ve con claridad su Cueva, a su familia y a Aer, como si fueran recuerdos o visiones. Le saca poca ventaja.
    Todo le explica a Bipa que ayuda a los Caminantes a pasar el mar, aunque no sean del todo etéreos. Por eso tiende puentes de cristal. Lo hace para ayudarlos a Cambiar. Pero Todo también está atado al lugar en el que yace, por lo que nunca podrá ir al palacio de la Emperatriz, como Lux y Gélida.
    Todo se espanta: Bipa nunca podrá ir al palacio de la Emperatriz, ya que lleva la marca de la Diosa, el Ópalo, que la ata a la tierra y le impide Cambiar. Además, también la protege el hecho de que no quiere Cambiar. El Ópalo y su fuerza son las armas que utiliza la Diosa para arrancarle súbditos a la Emperatriz. Todo ironiza a costa de Bipa: viaja para buscar a la Emperatriz pero no sabe quién es ella. Bipa replica que ella sólo está buscando a Aer, y lo va a encontrar. Todo se apiada de ella: en verdad que no conoce a la Emperatriz, ni lo que ella supone. Además, no es buena idea que una adoradora de la Diosa se acerque a la Empeatriz.
    La Diosa y la Emperatriz son enemigas desde tiempos inmemoriales. La Diosa controlaba los cuerpos, que al morir la alimentaban, pues iban a parar a la tierra. Todas las criaturas eran esclavas de su corporeidad. La llegada de la Emperatriz cambió las cosas; gracias a ella, las criaturas pudieron librarse de las ataduras del cuerpo y les dio la eternidad, y la Diosa quedó confinada a las profundidades de la tierra.
    Bipa se escandaliza. Para ella, la vida merece ser vivida, con todo lo que tiene, el cuerpo y el placer de sentirlo todo. Para valorar algo, además, hay que haberse privado de ello. Se encara con Todo: aunque sea todo, está en una cárcel líquida. Ella, en cambio, aún tiene un cuerpo físico.
    Bipa continúa, mientras reflexiona sobre sus deseos de Cambiar. En su opinión, ya ha Cambiado demasiado. Se pregunta qué aspecto físico tendrá. Le dice a los gólems que irá por el túnel de agua; ellos le replican que es imposible, pues es demasiado corpórea y se hundirá.
    Forcejea con uno de sus acompañantes, y éste comienza a sangrar. Su sangre es de un color rosa desvaído, casi incolora. A pesar de la resistencia de Uno y los gólems de agua, Bipa sigue empeñada en cruzar el túnel. La acusan de ser esclava de sus sentimientos; ella replica que eso es mejor que ser esclava de la Emperatriz. Todo anuncia su intención de no hacerle caso, y la deja partir en su balsa de cristal, a buscar a Aer.

    ------

    Este capítulo es importante porque el desenlace se aproxima y por fin vemos, claramente expuesta, la mitología del origen de la Emperatriz, desde el punto de vista de los transparentes, como Todo o Uno. Las reflexiones de Bipa y Todo hacen del capítulo algo mucho más meditado y cerebral que los capítulos anteriores, es casi una recapitulación final antes de llegar al desenlace de la novela.

    Bipa medita acerca de sus motivaciones, su capacidad de Cambiar y su abierta rebeldía con el mundo de la Emperatriz y todas las personas con las que se cruza.

    Por otro lado, su empeño por encontrar a Aer es ya casi irracional: quiere encontrarlo porque es su misión, y no repara en ninguna otra consideración.

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    Re: La Emperatriz de los Etéreos

     

    Llegamos al penúltimo capítulo de la novela, titulado "Los casi-etéreos".

    El agua deja de fluir y Bipa ve la Estrella azul brillando sobre su cabeza. El agua cede a sus pies, y Bipa cae al suelo, dolorida. La Estrella, medita, ha hecho que el agua y la tierra pierdan solidez y se conviertan en aire y vapor. Bipa nunca ha visto nada parecido. Empieza a gritar llamando a Aer. 

    Oye una voz en su mente, reprochándole que no mire por donde va. Otra voz reconviene a la primera, y le indica que Bipa no es una opaca sino una pálida, casi translúcida. Bipa ve a una chica de su edad, muy pálida y delgada. Es inmaterial, es decir, visible pero intangible. Su interlocutor sí es invisible. Han Cambiado tanto que han perdido corporeidad. Son espíritus. Bipa les dice que entonces están muertos. Le responden que hay más estados aparte de la vida y la muerte. Bipa les pregunta por Aer. Le explican que la gente que llega allí intenta Ascender hacia la Estrella; si no lo consiguen cuando llegan, se quedan hasta que escuchan la llamada de la Emperatriz. Bipa se escandaliza: todo eso equivale a dejar de ser uno mismo, pero le replican que es justo lo contrario, que de ese modo uno encuentra su verdadera esencia. No obstante, la chica semiinvisible no sabe cómo se llama, ya no lo recuerda. Eso sí, se considera a salvo de las tentaciones de la Diosa, le dice a Bipa después de haber visto su Ópalo. Bipa le replica que los Ópalos están para cuidar a los vivos, no para apartar a nadie de la Emperatriz.

    Bipa decide llamar Alma a la chica medio invisible, e Invisible a su compañero. Alma intenta impedir que Bipa parta a buscar a Aer. Además, es opaca, por lo que no puede Ascender en pos de la Emperatriz. Por si fuera poco, le advierte contra algunos individuos que intentarían impedir que ella completara la Ascensión. Bipa, Alma e Invisible buscan compañía, de modo que continúan juntos el camino. Invisible advierte a Bipa de que nadie que no sea etéreo ha llegado jamás al palacio de la Emperatriz; en vez de desanimarse, Bipa se lo toma por el lado positivo: eso quiere decir que ella será la primera que lo logre.

    Alma avisa a Bipa de que hay un recién llegado caminando hacia el Círculo de la Ascensión, y es su primer intento. Podría tratarse de Aer. Bipa sale corriendo a su encuentro. La Estrella brilla justo encima de ellos. Parece que no va a llegar donde está Aer. Tropieza contra algo o alguien que no ve, y nota cómo la izan, de modo que no puede continuar acercándose a Aer. Oye voces que la insultan, por atreverse, ella, una opaca, a intentar Ascender.

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  • 09-19-2008 10:58

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    Re: La Emperatriz de los Etéreos

     El capítulo XIV se titula "La Emperatriz".

    Bipa manda callar a todas las voces de los invisibles (etéreos) que la rodean. La insultan: ella es una opaca y les parece monstruosa. Bipa le suplica a Alma que la ayude, pero Alma le pide que entienda que Aer tiene derecho a intentar Ascender. Una voz la culpa a ella: si Bipa hubiera Cambiado, sería inmaterial. Bipa quiere impedir que Aer Ascienda. Grita con todas sus fuerzas. Aer está delgado y pálido, casi transparente. Su cuerpo casi no existe. Bipa intenta detener su proceso de Cambio. Lo insulta, le llama cabeza hueca. No obstante, Aer empieza a hacerse etéreo, ante las envidias de los allí presentes: su Cambio es muy rápido, y al primer intento (ellos llevan allí mucho tiempo). Empieza a Ascender. Uno de los invisibles le reprocha a Bipa que ella esté intentando apartar a Aer de su sueño. Ella replica que ese sueño lo matará. Los casi-etéreos intentan detenerla, escandalizados. Como no la dejan, Bipa utiliza el Ópalo. Tampoco le funciona, así que cambia de opinión: irá con Aer, intentará Ascender con él y lo obligará a bajar. Casi lo consigue, pero cuando llega a su altura descubre que Aer ya no tiene materia y no lo puede retener. Ella sigue insistiendo. Mira hacia arriba, y no ve ningún palacio de la Emperatriz, sólo hay una estrella, la Estrella. Descubre que la Estrella es la Emperatriz de las leyendas, y que todo es una gran farsa, una fábula. Bipa lo comprende todo. La estrella lleva años y años despojando de corporeidad a todas las personas y cosas de su entorno, y en torno a ella se ha creado una leyenda que ha conducido al mito de la Emperatriz. A medida que la Estrella acababa con la vida sobre el planeta, la humanidad tuvo que refugiarse en las cuevas, adorando a la Diosa. Pero la Emperatriz ya ha devorado todo lo que tenía que devorar, ya no le queda nada ni nadie a quien devorar, y por ese motivo Aer y Bipa no se escaparán de su influjo y Ascenderán hacia ella.

    Bipa deja caer el Ópalo, que atraviesa la imagen de un Aer incorpóreo. Pero los ruegos de Bipa a la Diosa se han cumplido, puesto que Aer empieza a cobrar forma y a tener materia otra vez. Bipa recupera el colgante y se lo pone a Aer en el cuello. Llora de alivio y abraza a Aer. Él está desconcertado, y ella le dice que va a sacarlo de allí. Aer se resiste: quiere Ascender. Ella lo deja ir. Se pone el Ópalo. Empieza a pensar en cosas terrenales, y siente hambre, sueño y tristeza. Empieza a Descender. Bipa se esfuerza en sentir su cuerpo; pese a ello, siente dolores y hambre, pero eso la hace sentir más humana, de modo que se vuelve más opaca, la tierra intenta absorberla y la Emperatriz lucha para llevársela. Bipa se quita el Ópalo y sale disparada hacia arriba, absorbida por la Estrella. Pasa junto a Aer, pero éste es demasiado inmaterial y no lo puede aferrar. El Ópalo asciende hacia la Emperatriz, que se lo traga. Instantes después, la luz de la Estrella mengua y palidece, antes de estallar. Bipa cae, cree que va a morir, pero algo la detiene en su caída: es Aer. Los casi-etéreos la culpan de lo que ha ocurrido, e intentan atacarla. Aer ha llegado tan lejos en su proceso de Cambio que no se recupera. Parece que va a morir. Aer le pregunta a Bipa por qué ha hecho todo eso para buscarlo. Bipa le replica, como es normal en ella, con un grito: "¡Porque te quiero, estúpido!".

     

    En el Epílogo vemos que ha transcurrido un tiempo desde los hechos narrados en este capítulo. Dos viajeros llegan a las Cuevas. La mujer es joven, el hombre algo más avejentado. Ambos tienen el cabello blanco y están cansados y hambrientos. Sólo los reconocen Topo y Nuba. Van a ver a Maga. Se conmueve con el relato de las aventuras de Bipa. Acto seguido, la nombra sucesora suya como maga. Bipa se niega: al mantenerse tanto tiempo apartada del Ópalo, Maga ha envejecido, y Bipa se siente responsable. Maga no se lo permite: Bipa está más que preparada para ejercer, y para ello no necesita ningún Ópalo, porque para eso está el Sol. Bipa, en su tónica, le reprocha a Aer el que Maga esté enferma: si él no se hubiera ido, Bipa no se habría llevado el Ópalo y Maga estaría bien. Aer la calla dándole un beso. En ese momento sale el Sol, después de haber estado miles de años oculto.

     

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    Así termina La Emperatriz de los Etéreos. El último capítulo es uno de los más impactantes y llenos de simbolismos de toda la novela. La pugna entre Tierra y Cielo llega a su paroxismo con el tira y afloja entre el Ópalo y la Estrella por capturar a Bipa y Aer. 

    Las imágenes de los casi-etéreos casi recuerdan a las almas en pena del Infierno de Dante.

    El epílogo, como no puede ser menos, plantea un nuevo comienzo, una vez que la Estrella ha desaparecido. Aer y Bipa se convierten en una especie de Adán y Eva de un nuevo mundo con luz del sol. Maga delega en Bipa, de modo que el traspaso de poderes queda cada vez más claro: Bipa y Aer son lo nuevo, y para serlo han tenido que acabar con lo antiguo, con la Estrella, con todo aquello que impedía a los seres humanos desarrollarse como tales.

    Esta lectura de la novela le da paso a otra más sentimental: durante toda la obra nos hemos planteado el fin último de Bipa al buscar a Aer. Ella ha negado en alguna ocasión que Aer le gustase, y lo ha llegado a vituperar para demostrar que no era así. Tiene que estar en una situación extrema, cuando ya resulta evidente que va a perder a Aer, para declararle su amor. Esto le da tintes cómicos a la novela y a la relación entre ambos, después de pasar por los momentos más dramáticos de la misma.

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    En general, ¿qué os ha parecido La Emperatriz de los Etéreos

    Si habéis leído más libros de Laura Gallego, ¿en qué lugar la situaríais dentro de su producción? ¿Os gusta más o menos que otras obras suyas?

    ¿Os ha resultado de utilidad lo comentado en esta lectura compartida, tanto para descubrir detalles nuevos como para reafirmaros en vuestras ideas acerca del libro?

    ¿Entendéis o valoráis mejor La Emperatriz de los Etéreos después de esta lectura compartida?

    Por mi parte, encantado de haber analizado la novela durante todo este tiempo. A continuación, seguiremos con el resumen de las tres primeras novelas de Canción de Hielo y Fuego, de George R. R. Martin (Juego de tronos, Choque de reyes y Tormenta de espadas) antes de acometer la lectura compartida de Festín de cuervos

     

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  • 09-22-2008 8:47

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    Re: La Emperatriz de los Etéreos

    forumAdmin:
    Y, cuando Aer ya ha desaparecido de su vista, decide saltar al vacío, dejarlo todo y buscarlo
    Llegado a este punto del libro yo estaba ya de tanta nieve hasta las narices y al leer esto yo solo pensaba en Indiana Jones y La Ultima Cruzada, tres pruebas, un gran salto de Fe y una decisión correcta y meditada para llegar al final de la historia, vamos, que ya desvariaba.

    La verdad es la primera victima de la guerra.
  • 10-27-2008 4:12

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    Re: La Emperatriz de los Etéreos

    Si le queréis preguntar algo a Laura Gallego, en la web de El País hay un concurso abierto: enviadle una pregunta, y la más ingeniosa se lleva un regalo:

    http://www.elpais.com/edigitales/entrevista.html?encuentro=4424&k=Laura_Gallego

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