En el capítulo 9, Katsa aparece con Po en el laboratorio de Raffin. Vemos la red de pasadizos secretos del castillo de Randa. En uno de ellos está Tealiff. El reencuentro entre Po y Tealiff es emotivo. Comentan la pelea entre Po y Katsa. Por otra parte, el Consejo se reúne para debatir la información que lord Davit le había dado a Katsa. Siguen debatiendo acerca de quién había secuestrado a Tealiff.
En el capítulo 10, Katsa vuelve a combatir con Po. Éste es más fuerte que ella, quien, por primera vez, se siente en inferioridad en un combate. Po le habla a Katsa de su familia en Lenidia. Es el menor de los siete hijos del rey, por lo que tiene derecho a un castilllo. También le habla del mar, que Katsa no conoce.
En el capítulo 11, Katsa y Po pasan cada vez más tiempo juntos. Hablan de Giddon, y de por qué Katsa no quiere casarse con él; ella no quiere casarse con nadie, dada la vida que lleva. Po asegura que Giddon está loco por Katsa. Ella siente que las últimas dos semanas han sido muy tranquilas; le gustaría que el Consejo tuviera alguna actividad. Katsa pregunta a Raffin si cree que Giddon está enamorado de ella, y él responde afirmativamente. Oll convoca el Consejo: hay informaciones sobre Tealiff que no tienen sentido. No parece haber ninguna potencia interesada en el secuestro, y eso es inverosímil, porque el hecho es que había sido secuestrado. No llegan a ninguna conclusión.
En el capítulo 12, Randa acude a una sesión de prácticas de Katsa y Po. El rey pregunta a Po por Katsa. Se enorgullece cuando el príncipe lenita le dice que Katsa es la mejor arma que tienen. Siente como si fuera de su propiedad. Po se da cuenta de que a Katsa le afecta mucho todo lo que diga o haga Randa. Ella se siente poco más que un matón a su sueldo de su tío, el rey. Tiene que partir a cumplir el encargo del rey.
En el capítulo 13, Katsa se siente mal por ir a cumplir el encargo de Randa. Está triste por dejar atrás a Po. Giddon está de buen humor porque están en su comarca. El encargo consiste en castigar a lord Ellis por haber desairado al rey. Todos los miembros del Consejo están de acuerdo en que es una arbitrariedad de una crueldad innecesaria. No quieren cumplir las órdenes del rey, y piensan en la manera de contravenirlas. Katsa le cuenta la situación a Ellis, en vez de actuar. También le dice que no piensa obedecer a Randa. Oll y Giddon quieren apoyarla, pero ella le dice que lo mejor que pueden hacer es fingir ante Randa que trataron de disuadirla para que obrara de acuerdo con las órdenes del rey. No obstante, amenaza con matar a lord Ellis y sus hijas si éstos se va de la lengua. Después, el Consejo delibera acerca de cómo explicarle al rey lo que ha sucedido. Por último, Katsa le dice con claridad a Giddon que no quiere casarse con él, ni con nadie. Katsa se da cuenta de que Po ha estado jugando con ella, y llega a la conclusión de que la gracia del príncipe no es la lucha, sino leer la mente. Su enfado es terrible.
En el capítulo 14, Katsa irrumpe en el laboratorio de Raffin. Po intenta confesarle algo, pero ella se niega: no quiere hablar con un mentalista que la engaña sobre su gracia. Po se defiende: no es mentalista. Le cuenta que su gracia consiste en ver de noche, en percibir a la gente, y lo que ésta piensa o siente con respecto a él. De este modo él puede anticipar los ataques; por eso es tan buen luchador. Eso no es lo mismo que ser telépata, por mucho que Katsa se niegue a escuchar sus excusas. Helda le dice a Katsa que lo ocurrido con lord Ellis le parece muy grave, y trata de aconsejarla. Después habla con Raffin, y éste le explica que la gracia de Po es un secreto, y que por razones de estado le conviene ocultarla, de modo que le pide algo de comprensión. A Katsa le resulta chocante, porque ella no puede permitirse el lujo de ocultar su gracia. Po vuelve a disculparse, pero Katsa no acepta sus disculpas. Katsa le reprocha que los verdaderos amigos no ocultan esas cosas; Po le reprocha que los verdaderos amigos tratan de comprenderse. Po le explica cómo funciona su gracia. Después hablan del secuestro de Tealiff, y de cómo parece no haber sospechosos: ningún reino tiene motivos aparentes para ello.
El el capítulo 15, Randa convoca a Katsa a su presencia. Los acontecimientos se precipitan. Todo parece un juicio sumarísimo. Randa reprende a Katsa por haber contravenido sus órdenes. Cuando ella intenta justificarse, Randa se muestra cortante y altivo: Katsa no está viva para pensar, sino para matar. A continuación le amenaza con matarla si hace un solo movimiento sospechoso. Katsa no aguanta más y le explica a Randa que ella sola puede con todos los hombres armados que hay allí. Le explica cuáles son sus defectos, sus errores de colocación y le explica cómo se las arreglará para matar a casi todos sus hombres. Randa la deja ir, pues ve que Katsa está más que dispuesta a cumplir sus amenazas. De este modo, Katsa se autoexilia de la corte de Randa, mientras piensa en lo poco que ha faltado para que cambie de opinión y perpetre una auténtica matanza.
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En este punto culminante termina la primera parte de la novela. Katsa se sacude el yugo de su tío, el rey Randa, y comienza a actuar por su cuenta. La primera parte explica de una manera razonablemente satisfactoria el proceso por el cual Katsa suelta amarras con respecto a su trabajo. Primero, llegando a la conclusión de que es injusto, y creando el Consejo; después, soltando amarras con respecto al Consejo y sus limitaciones, pues le queda claro que sólo está viva para matar, y que Randa la teme y aborrece, y la mataría si pudiera.
La entrada en liza de Po le rompe los esquemas. En primer lugar, porque encuentra a un luchador casi tan bueno com ella. En segundo lugar, porque se hacen amigos. En tercer lugar, porque Po le cuenta que Giddon está enamorado de ella, y ella se da cuenta de ello. Y en último lugar, por el descubrimiento de cuál es la gracia verdadera de Po, y la pelea de ambos. Katsa pone a prueba sus sentimienteos, que son más de los que había experimentado por una sola persona, y en muy poco tiempo.
La adolescencia es cambio, y Katsa está atravesando muchos cambios, muy seguidos y en muy poco tiempo. Debe de tener unos diecisiete o dieciocho años, y está cerca de ser una mujer. Sin embargo, sabe muy poco acerca de sí misma, y por un lado destaca por su carácter fuerte pero por otro adolece de grandes debilidades. Necesita al mismo tiempo confiar en su fuerza y su gracia, pero al mismo tiempo necesita los consejos de su aya y de sus amigos. Katsa es pura contradicción, y eso hace que funcione como personaje.
Po y Katsa son dos caras de la misma moneda. Él no puede mostrar su gracia, y ella no puede ocultarla, por idénticos motivos: para sobrevivir. En cierto modo esto hace que sus destinos se crucen y se necesiten el uno a la otra.
Hay una reflexión muy interesante acerca de la esencia de la amistad. La podemos encontrar en el capítulo 14, cuando Katsa le reprocha a Po que los verdaderos amigos no ocultan esas cosas, y éste le responde que los verdaderos amigos tratan de comprenderse.