Lectura compartida: El nombre del viento, de Patrick Rothfuss. 3. Capítulo 46 ("El viento, siempre variable") a capítulo 75 ("Interludio: obediencia")

Último artículo 05-19-2010 7:12 escrito por forumAdmin. 4 respuestas.
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  • 05-14-2010 1:32

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    Lectura compartida: El nombre del viento, de Patrick Rothfuss. 3. Capítulo 46 ("El viento, siempre variable") a capítulo 75 ("Interludio: obediencia")

    En los siguientes capítulos Kvothe cierra un círculo: concluye su estancia en la Universidad, retoma la relación con Denna y, armado ya de conocimientos necesarios, sale al mundo real, a buscar a los Chandrian... o a que ellos lo encuentren a él. La sensación de desarrollo circular es premeditada: lo que comienza con una matanza concluye con otra. Entre medias, Denna y la Universidad. En estos capítulos, fundamentales, Kvothe está preparando el camino para huir hacia delante y no mirar atrás.
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  • 05-18-2010 5:09

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    Re: Lectura compartida: El nombre del viento, de Patrick Rothfuss. 3. Capítulo 46 ("El viento, siempre variable") a capítulo 75 ("Interludio: obediencia")

    Kvothe está empeñado en estudiar nominación con el maestro Elodin, que conoce el nombre del viento. Pero éste no quiere darle clases: los Edena Ruh suelen ser malos alumnos. Elodin le enseña el Refugio, que es el manicomio de la Universidad. Desesperado, Kvothe le pregunta a Elodin qué tiene que hacer para que lo deje estudiar con él, y éste responde que debe lanzarse por la ventana. Para su sorpresa, Kvothe lo hace: Elodin lo considera la mayor estupidez que ha visto en su vida. Kvothe sale malherido.

    Así pues,Kvothe continúa en el taller de Kilvin, cultivando su amistad con Wilem y Simmon y aumentando su reputación a base de propagar rumores falsos. De este modo acaba convirtiéndose en enemigo de Ambrose. 

    Estos dos capítulos sirven de pretexto para la charla que se desarrolla en el siguiente interludio. Sólo los locos y los sacerdotes no tienen nunca miedo, aunque Bast añade que tiene miedo al silencio. 

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  • 05-18-2010 6:03

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    Re: Lectura compartida: El nombre del viento, de Patrick Rothfuss. 3. Capítulo 46 ("El viento, siempre variable") a capítulo 75 ("Interludio: obediencia")

    Kvothe aprende que debe tener cuidado con la naturaleza de las cosas salvajes, aunque su mayor preocupación es pagar la matrícula del siguiente ciclo. Esta vez asciende a 9 iotas, y sólo tiene una. Así pues, acude a Imre, el refugio de la música y el teatro, para buscar dinero y para poder oír la música que tanto ama. La prestamista Devi le ofrece 4 talentos a un 50 por 100 de interés.

    Kvothe estudia sigaldría (es decir, a interpretar las runas) y trabaja como aprendiz de Manet en la Factoría. Tiene su laúd, pero lleva tres años sin tocar, y trabaja a tal ritmo que corre el riesgo de venirse abajo. Kilvin le prohíbe trabajar en su taller.

    Mientras tanto, Kvothe acude al Eolio, donde los músicos tienen que pagar 1 talento para poder tocar música. Necesita un mecenas, y encuentra a Auri. Le encanta tocar para ella, y ella considera que vive en la Subrealidad. 

    El enfrentamiento con Ambrose se desata a raíz de un incidente en Imre. Ambos quiere conseguir el caramillo de oro, un premio al mejor intérprete. Ambrose toca de manera exquisita y recita poemas. Kvothe comienza a tocar y cantar, y lo hace de manera arrebatadora. Una voz angelical irrumpe para ayudarlo a cantar, pero cuando está terminando la canción de Aloine y Savien ocurre la catástrofe: rompe una cuerda de su laúd.  No obstante, sigue tocando. Al final de la canción echa a llorar. Simmon y Wilem le piden que no vuelva a tocar esa canción sin avisar, pues han llorado mucho de emoción mientras la oían.

    Kvothe gana el gran caramillo, pero es consciente de que ha estado a punto de echarlo todo a perder por la rotura de la cuerda de su laúd. Ata cabos y sospecha que bien podría haber sido una treta de Ambrose, quien se habría valido de la magia para romper su cuerda. Wilem y Simmon reprochan a Kvothe su incapacidad para ver que una chica está coladita por él. Kvothe mira hacia atrás y ve a la chica de su vida.

    En ese momento hay un interludio, el capítulo 57, cuyo título es "Las partes que nos conforman". Kvothe y Bast hablan de la chica a la que vio Kvothe. No obstante, éste obliga a Cronista a tachar parte de la descripción que ha hecho de ella, pues nada de lo que él diga puede hacerle justicia.

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    Kvothe continúa su aprendizaje, pero echa de menos su otra gran pasión, su verdadera vocación: la música.

    La parte en la que busca financiación vuelve a ser una novela picaresca. Las idas y venidas de prestamista en prestamista tienen un punto entre cómico y trágico.

    No obstante, donde Rothfuss echa el resto es en la descripción de la interpretación de Kvothe. Consigue transmitirnos toda la belleza de la canción que está interpretando, y de la auténtica magia que ha habido mientras la tocaba. Es uno de los capítulos más hermosos de la novela. 

    Los interludios aumentan su cadencia, cada vez más entrometidos en la narración. Los diálogos entre Bast y Kote se suceden cada vez con más frecuencia, y llegamos a un extremo que tal vez denote que Kothe está perdiendo los papeles: hace tachar una descripción a Cronista. Es una arrogancia, pero también una muestra de inseguridad. 

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  • 05-19-2010 11:40

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    Re: Lectura compartida: El nombre del viento, de Patrick Rothfuss. 3. Capítulo 46 ("El viento, siempre variable") a capítulo 75 ("Interludio: obediencia")

    En el capítulo 58 Kvothe ironiza sobre los lugares comunes de las novelas. Le gustaría decir que el mundo se paró mientras veía a la chica, o que su corazón latió más deprisa. Lo cierto es que el mundo exterior no cambió, ni él estuvo especialmente brillante. Tan sólo se quedó plantado mientras veía entrar a la chica. Ésta era Denna, a quien no veía desde hace medio año... Muchísimo tiempo, teniendo en cuenta la cantidad de cambios producidos en la vida de Kvothe. Además de ser guapa está encantadora. No sabe cómo saludarla, así que opta por un saludo formal (y añade: "Entendí el verdadero propósito de los saludos formales. Te dan un guión que seguir cuando no tienes ni idea de qué decir"). Ella se presenta como Dianne. Coquetean de una manera muy original, asumiendo las personalidades de los protagonistas de la canción de Aloine y Savien. Le regala el caramillo, pero ella no lo acepta: es un regalo demasiado valioso, por lo que ella estaría en deuda con él, y ella prefiere que sea él quien esté en deuda con ella. Un anciano abre un estuche: hay un laúd de veinticuatro cuerdas. Denna y Kvothe hablan sobre el instrumento. Parece que Denna no recuerda que ya conoce a Kvothe. Irrumpe Sovoy, un compañero de clase de Kvothe, y éste se despide de Denna y se va de borrachera con otros compañeros. Es su primera borrachera.

    Así pues, Kvothe se presenta en el sorteo de admisiones con su primera resaca. Una alumna le ofrece dinero por cambiarle la fecha del examen. Hace el examen relativamente bien (para no haber estudiado) y le cobran una matrícula de 6 talentos. Una vez en Imre, Threpe propone a Denna y Kvothe que canten juntos. Va a hablar con Devi, la prestamista, y ésta le cuenta su historia. Kvothe admira su biblioteca, y ella le ofrece acudir a ella cuando quiera leer algo. Los exiliados tienen que ayudarse entre ellos. Kilvin abronca a Kvothe: la música le da más dinero que el taller. Además, Kvothe ofrece que le rebajen la tarifa de la pensión La Calesa a cambio de tocar con el laúd.

    En el capítulo 61, Ambrose extiende rumores negativos sobre Kvothe. Éste se venga componiendo e interpretando una canción sobre un asno que se apellida como Ambrose. La canción es un éxito, y todo el mundo la taraea. Éste lo denuncia, pero la junta desestima su queja; algunos miembros tararean la canción. No obstante, Ambrose consigue que no dejen actuar a Kvothe en ninguna posada: ha movido influencias y está vetado. Pero Kvothe cree que la mejor venganza es vivir bien, así que se las ingenia para salir adelante. Se va a otra posada, Anker's, y escribe una venenosa carta de disculpa pública a Ambrose, que provoca que, andando el tiempo, éste intente matarlo.

     

     

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  • 05-19-2010 7:12

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    Re: Lectura compartida: El nombre del viento, de Patrick Rothfuss. 3. Capítulo 46 ("El viento, siempre variable") a capítulo 75 ("Interludio: obediencia")

    Kvothe continúa intentando conseguir a Denna. Está aprendiendo el nombre del viento, pero ante él tiene una tarea mucho más difícil: conseguir que Denna le dé su nombre, pues se hace llamar Dianne o Dinah, nunca Denna, El todopoderoso Kvothe está siendo vencido por una mujer: es demasiado prudente. Aún es un adolescente, y tiene mucho que aprender sobre la vida. Por otro lado, Denna parece saber demasiado de la vida. Deoch le advierte de que Denna le partirá el corazón.

    El paralelismo entre el nombre del viento y los diferentes nombres de Denna no parece casual, pues Rothfuss la describe en un momento dado: "sus movimientos eran como una rama de sauce al viento". 

    El proceso es lento, y no es fácil. Cuando Kvothe ha conseguido una cita con Denna ocurre algo que está a punto de degenerar en tragedia. Un exceso de confianza de Kvothe al manipular la peligrosísima brea comehuesos en un experimento hace que la Factoría se incendie. Fela está a punto de morir, pero Kvothe la salva. Es su primera heroicidad. Las versiones que circulan por la Universidad difieren mucho, excepto en la heroicidad de Kvothe, quien considera lo sucedido como "rápido pero no fácil". Kvothe ha llamado al fuego por su nombre. Fela, en agradecimiento,  le regala una capa para que Kvothe no vaya "con la pobreza colgada del cuello".

    Por desgracia para Kvothe, este incidente hace que no pueda acudir a su cita con Denna, quien desaparece.

    El capítulo 69 es muy importante, pues marca un punto de inflexión. Dos hombres atacan a Kvothe. Al principio cree que es un atraco. Utiliza la magia para deshacerse de los atracadores, pero, de regreso a su posada, después de haberse cruzado con Elodin, ata cabos y llega a la conclusión de que ha sido un intento de asesinato, orquestado por Ambrose. Kvothe está herido. No puede presentarse en ese estado en la Universidad, pues despertaría sospechas, ni tampoco puede denunciar a Ambrose, pues no tiene pruebas.  Pero eso no es todo: Kvothe encuentra en su habitación una carta de Denna, quien le da pistas sobre su paradero. Por desgracia, la carta debe de tener un par de semanas. Así pues, Kvothe abandona la Universidad para buscar a Denna. Acude a Devi la prestamista, quien quiere negociar con él y le ofrece un préstamo a cambio de que ella obtenga acceso al Archivo. Kvothe se muestra inflexible.

    Con el dinero obtenido, Kvothe compra un caballo y se lanza a la búsqueda de Denna. Ocurre un hecho que demuestra que Kvothe aún tiene mucho que aprender: quiere darle el nombre adecuado al caballo, así que le habla en diferentes idiomas hasta que éste parece apaciguarse. El nombre que le impone significa Primera Noche y lo ennoblece, pero un calderero le hace notar que ha declinado mal las palabras y, en realidad, ese nombre significa Un Calcetín.

    El rastro de Denna parece coincidir con el de los Chandrian. Le consta que han estado en Trebon unas horas antes. Aumentan los rumores de que se ha visto fuego azul.

    Kvothe da por fin con Denna. Quiere ir a la granja de Mauthen, a recoger sus posesiones. Cuando llegan, está calcinada, hay 26 muertos y Kvothe miente a Denna acerca de los motivos de su viaje, y está a punto de contarle su verdadera historia. Recuerda la noche en que murió la troupe de sus padres. Kvothe está cada vez más convencido de que todo lo que ve demuestra la existencia de los Chandrian, y que éstos han estado allí.

    El capítulo 72 es intenso, pues nos narra los efectos de la matanza, pero también nos cuenta, con una elipsis admirable y muy bien empleada, que Denna y Kvothe se besan. Rothfuss se emplea a fondo y nos regala uno de los mejores capítulos de la novela. Kvothe no quiere contar lo que ha sucedido, porque "esta no es la historia de dos jóvenees enamorados" y, por eso, se la guarda para sí. Todo lo que sabemos es que Denna y Kvothe están comiendo una manzana, lo cual, si no has besado a una chica, es algo muy parecido a un beso. A continuación, Kvothe nos cuenta que ocurrió algo, aunque se niega a contarlo. Lo siguiente que nos cuenta, ya al principio del capítulo 73, es que se han terminado la manzana. De esta manera tan elegante y magistral elude Kvothe hablar de su primer beso con Denna.  

    A medida que se internan en el valle aumentan los indicios de fuego azul. Hablan con Schiem, un hombre de apellido impronunciable, que habla en un idioma lleno de arcaísmos, casi como los de los personajes de la saga de Geralt de Rivia, de Andrzej Sapkowski. Rothfuss afina mucho en la recreación de este lenguaje, y la traductora se luce, pues resuelve esta dificultad con verdadera gracia, convirtiéndolo en una especie de castellano medieval. 

    En el capítulo 74, Denna y Kvothe discuten acerca del porqué de los ataques de los Chandrian. Kvothe debe reconocer que la explicación de Denna es mejor que la suya. Los despierta un ruido, al que sigue una enorme llamarada azul. Denna salva a Kvothe de caer al vacío. En ese momento Kvothe aclara que si estuviera narrando una balada heroica no nos contaría ese momento de debilidad. El capítulo concluye con un cliffhanger buscado tanto por Kvothe como por Rothfuss: han visto un dragón.

    Después de esta bomba, Kvothe inicia el penúltimo interludio de la novela. Se encara con Cronista, buscando que éste diga que los dragones no existen. Cronista se niega a seguirl el juego: en ese momento no es el autor del famoso libro Los ritos nupciales del draccus común, sino alguien que está transcribiendo la historia que le narra Kvothe, quien le ha prohibido tocar ni una sola coma; precisamente por ello, Cronista va a negarse a hablar. Bast, sin embargo, sí hace comentarios, lo que da pie a Kvothe a lanzar el comentario desdeñoso que estaba deseando hacer. En efecto, les dice, lo que Denna y él vieron era un dragón.

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    De este modo nos vamos acercando a la conclusión de la novela. En los capítulos que hemos analizado en este hilo ha cambiado el escenario. Kvothe deja atrás la Universidad y la inocencia. Sigue teniendo mucho que aprender, pero ya protagoniza gestas épicas de las que todo el mundo habla y que corren de boca en boca. Ha conmovido a todo el mundo con la canción que interpretan Denna y él. Ha conseguido ganar un premio de interpretación a pesar de tocar el laúd con una cuerda rota. Ha ridiculizado a Ambrose con una canción pegadiza. Ha salvado a Fala invocando el nombre del fuego. Ha invocado al fuego para deshacerse de los sicarios que querían matarlo. Y, no obstante, hay dos cosas sobre las que no tiene poder alguno: los Chandrian (sigue negándosele el acceso al Archivo) y el amor (siente un auténtico complejo de inferioridad con respecto a Denna, con quien se siente vulnerable, como un niño).

    A partir de ahora los acontecimientos se desbocan y nos preparan para los últimos capítulos de la novela. 

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