Kvothe continúa intentando conseguir a Denna. Está aprendiendo el nombre del viento, pero ante él tiene una tarea mucho más difícil: conseguir que Denna le dé su nombre, pues se hace llamar Dianne o Dinah, nunca Denna, El todopoderoso Kvothe está siendo vencido por una mujer: es demasiado prudente. Aún es un adolescente, y tiene mucho que aprender sobre la vida. Por otro lado, Denna parece saber demasiado de la vida. Deoch le advierte de que Denna le partirá el corazón.
El paralelismo entre el nombre del viento y los diferentes nombres de Denna no parece casual, pues Rothfuss la describe en un momento dado: "sus movimientos eran como una rama de sauce al viento".
El proceso es lento, y no es fácil. Cuando Kvothe ha conseguido una cita con Denna ocurre algo que está a punto de degenerar en tragedia. Un exceso de confianza de Kvothe al manipular la peligrosísima brea comehuesos en un experimento hace que la Factoría se incendie. Fela está a punto de morir, pero Kvothe la salva. Es su primera heroicidad. Las versiones que circulan por la Universidad difieren mucho, excepto en la heroicidad de Kvothe, quien considera lo sucedido como "rápido pero no fácil". Kvothe ha llamado al fuego por su nombre. Fela, en agradecimiento, le regala una capa para que Kvothe no vaya "con la pobreza colgada del cuello".
Por desgracia para Kvothe, este incidente hace que no pueda acudir a su cita con Denna, quien desaparece.
El capítulo 69 es muy importante, pues marca un punto de inflexión. Dos hombres atacan a Kvothe. Al principio cree que es un atraco. Utiliza la magia para deshacerse de los atracadores, pero, de regreso a su posada, después de haberse cruzado con Elodin, ata cabos y llega a la conclusión de que ha sido un intento de asesinato, orquestado por Ambrose. Kvothe está herido. No puede presentarse en ese estado en la Universidad, pues despertaría sospechas, ni tampoco puede denunciar a Ambrose, pues no tiene pruebas. Pero eso no es todo: Kvothe encuentra en su habitación una carta de Denna, quien le da pistas sobre su paradero. Por desgracia, la carta debe de tener un par de semanas. Así pues, Kvothe abandona la Universidad para buscar a Denna. Acude a Devi la prestamista, quien quiere negociar con él y le ofrece un préstamo a cambio de que ella obtenga acceso al Archivo. Kvothe se muestra inflexible.
Con el dinero obtenido, Kvothe compra un caballo y se lanza a la búsqueda de Denna. Ocurre un hecho que demuestra que Kvothe aún tiene mucho que aprender: quiere darle el nombre adecuado al caballo, así que le habla en diferentes idiomas hasta que éste parece apaciguarse. El nombre que le impone significa Primera Noche y lo ennoblece, pero un calderero le hace notar que ha declinado mal las palabras y, en realidad, ese nombre significa Un Calcetín.
El rastro de Denna parece coincidir con el de los Chandrian. Le consta que han estado en Trebon unas horas antes. Aumentan los rumores de que se ha visto fuego azul.
Kvothe da por fin con Denna. Quiere ir a la granja de Mauthen, a recoger sus posesiones. Cuando llegan, está calcinada, hay 26 muertos y Kvothe miente a Denna acerca de los motivos de su viaje, y está a punto de contarle su verdadera historia. Recuerda la noche en que murió la troupe de sus padres. Kvothe está cada vez más convencido de que todo lo que ve demuestra la existencia de los Chandrian, y que éstos han estado allí.
El capítulo 72 es intenso, pues nos narra los efectos de la matanza, pero también nos cuenta, con una elipsis admirable y muy bien empleada, que Denna y Kvothe se besan. Rothfuss se emplea a fondo y nos regala uno de los mejores capítulos de la novela. Kvothe no quiere contar lo que ha sucedido, porque "esta no es la historia de dos jóvenees enamorados" y, por eso, se la guarda para sí. Todo lo que sabemos es que Denna y Kvothe están comiendo una manzana, lo cual, si no has besado a una chica, es algo muy parecido a un beso. A continuación, Kvothe nos cuenta que ocurrió algo, aunque se niega a contarlo. Lo siguiente que nos cuenta, ya al principio del capítulo 73, es que se han terminado la manzana. De esta manera tan elegante y magistral elude Kvothe hablar de su primer beso con Denna.
A medida que se internan en el valle aumentan los indicios de fuego azul. Hablan con Schiem, un hombre de apellido impronunciable, que habla en un idioma lleno de arcaísmos, casi como los de los personajes de la saga de Geralt de Rivia, de Andrzej Sapkowski. Rothfuss afina mucho en la recreación de este lenguaje, y la traductora se luce, pues resuelve esta dificultad con verdadera gracia, convirtiéndolo en una especie de castellano medieval.
En el capítulo 74, Denna y Kvothe discuten acerca del porqué de los ataques de los Chandrian. Kvothe debe reconocer que la explicación de Denna es mejor que la suya. Los despierta un ruido, al que sigue una enorme llamarada azul. Denna salva a Kvothe de caer al vacío. En ese momento Kvothe aclara que si estuviera narrando una balada heroica no nos contaría ese momento de debilidad. El capítulo concluye con un cliffhanger buscado tanto por Kvothe como por Rothfuss: han visto un dragón.
Después de esta bomba, Kvothe inicia el penúltimo interludio de la novela. Se encara con Cronista, buscando que éste diga que los dragones no existen. Cronista se niega a seguirl el juego: en ese momento no es el autor del famoso libro Los ritos nupciales del draccus común, sino alguien que está transcribiendo la historia que le narra Kvothe, quien le ha prohibido tocar ni una sola coma; precisamente por ello, Cronista va a negarse a hablar. Bast, sin embargo, sí hace comentarios, lo que da pie a Kvothe a lanzar el comentario desdeñoso que estaba deseando hacer. En efecto, les dice, lo que Denna y él vieron era un dragón.
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De este modo nos vamos acercando a la conclusión de la novela. En los capítulos que hemos analizado en este hilo ha cambiado el escenario. Kvothe deja atrás la Universidad y la inocencia. Sigue teniendo mucho que aprender, pero ya protagoniza gestas épicas de las que todo el mundo habla y que corren de boca en boca. Ha conmovido a todo el mundo con la canción que interpretan Denna y él. Ha conseguido ganar un premio de interpretación a pesar de tocar el laúd con una cuerda rota. Ha ridiculizado a Ambrose con una canción pegadiza. Ha salvado a Fala invocando el nombre del fuego. Ha invocado al fuego para deshacerse de los sicarios que querían matarlo. Y, no obstante, hay dos cosas sobre las que no tiene poder alguno: los Chandrian (sigue negándosele el acceso al Archivo) y el amor (siente un auténtico complejo de inferioridad con respecto a Denna, con quien se siente vulnerable, como un niño).
A partir de ahora los acontecimientos se desbocan y nos preparan para los últimos capítulos de la novela.