Las casi cien páginas que dura el episodio de la caza del dragón (o más bien del draccus común) pueden hacerse pesadas a los lectores, pues en muchas ocasiones da la impresión de que "no pasa nada". Sin ser mentira, lo cierto es que este episodio, una novela dentro de la novela, sirve para que Kvothe se convierta en un héroe, como veremos más adelante. Así pues, Rothfuss nos narra estos capítulos con parsimonia, para que disfrutemos de cada detalle y sepamos por qué Kvothe se convierte en lo que será en las dos siguientes novelas de la serie. Es la crónica de los cuatro días que cambiaron a Kvothe.
Esta parte comienza con una duda razonable: la columna de humo que ven Kvothe y Denna ¿proviene de los Chandrian o de un dragón? A continuación nos presenta otra duda razonable: ¿se trata de un dragón como los de las leyendas, o, por el contrario, se trata de un draccus común, un inmenso herbívoro de casi cinco toneladas y no excesivamente peligroso? Kvothe quita mucha épica a su historia, de ahí que nos parezca más bien cotidiana. Pero, al mismo tiempo, nos recuerda que es así como se escribe la historia, con pequeñas gestas cotidianas.
Buena parte de estos capítulos transcurren entre explicaciones más o menos científicas sobre el origen de los dragones (o draccus comunes) y el porqué de su capacidad para exhalar humo. Como explica Kvothe, haciéndose eco del libro de Devan Lochees, se debe a una combinación del metano y el arsénico que se guardan en el interior de los draccus. Además, Kvothe sospecha que el bosque en el que están ha sido plantado de manera consciente para alojar al draccus y que éste devore sus árboles.
Denna ingiere veneno de manera accidental, lo que precipita que, mientras dura el sopor de ésta, Kvothe acometa su primera acción heroica: librar del draccus al pueblo de Trebon, hacia donde se dirige la bestia. Asimismo, Kvothe admira cada vez más al draccus, que le parece un animal magnífico.
El ardid que emplea Kvothe para matar al draccus es ingenioso: consigue que el animal ingiera resina y madera, una combinación fatal que precipitará su muerte. Así es como Kvothe se convierte en un héroe para Trebon. Kvothe lo explica a su manera: "Se me ocurrió pensar que lo que veían no era a un chico andrajoso y sin un céntimo. Veían a un personaje misterioso y herido que había matado a un demonio. No encontré ninguna razón para disuadirlos", y a continuación opina que tal vez sea bueno mantener ese halo de misterio, por si decidiera utilizarlo a su favor. Por primera vez vemos a un Kvothe cínico y ventajista, un poco a la manera del Geralt de Rivia de Andrzej Sapkowski.
Sin embargo, el regreso es amargo, pues Denna no está donde él la había dejado. Al igual que sucediera en la Universidad, cuando salvó a Fala de morir en la Factoría, un Kvothe heroico y victorioso acude al encuentro de Denna, y ésta no está. Ella siempre huye cuando él hace alguna heroicidad, de modo que Kvothe nunca disfruta de su condición de héroe, apenado por no tener a su amada. Es la segunda vez que sucede a lo largo de la novela.
Además, Kvothe siente que el draccus sea destruido, pues, como científico, le habría encantado que los restos del animal fueran destinados a la investigación. Lamenta profundamente no poder contar con las escamas del dragón, ni poder ofrecérselo a los naturalistas del Archivo.
De todos modos, el episodio del draccus no deja de ser una anécdota, pues Kvothe sigue buscando a los Chandrian. Busca más pruebas en las ilustraciones que le enseña una niña, Verinia (Nina). Parecen Chandrian. Kvothe consuela a Nina, y le regala un amuleto que sospechamos que dará mucho juego en el futuro, en la segunda o en la tercera novelas de la serie. Si Kvohte es como Geralt, tal vez Nina sea como Ciri, por volver al símil con la serie de Sapkowski. Y la conclusión de Kvothe es hermosísima: "En el último mes había librado a una mujer de un feroz incendio. Había invocado al fuego y al rayo para librarme de unos asesinos. Había matado a una bestia que podía ser un dragón o un demonio, dependiendo de tu punto de vista. Pero allí, en esa habitación, fue la primera vez que me sentí de verdad como una especie de héroe. Si buscáis una razón que explique por qué me convertí en lo que me convertí, si buscáis un principio, es ahí donde debéis mirar".
Transcurrido este episodio, Kvothe vuelve a la Universidad y a su búsqueda infructuosa de la siempre evasiva Denna.
Han transcurrido cerca de doscientas páginas en las que da la impresión de que "no ha pasado nada", pero uno sospecha que este interludio es mucho más importante de lo que parece.