Bueno... Lo siento pero Sonea me cae "gorda", no la veo, no no, para nada. Creo que la autora se ha quedado cortísima con ella. En el primer libro nos la muestra aterrada ante su poder y que la cojan los magos. En el 2º libro se la ve apocopada, pasando de puntillas por todo, sin sangre. Y en este 3º pasa del odio a Akarin a su devoción en ¿cuánto?, ¿un capítulo?, Te odio, paso la página y ahora eres mi héroe.... no no, esto no se hace así. Un poquito de transición por favor. Me hubiera gustado más una Sonea con garra, orgullosa de sus orígenes, de llegar hasta donde llega, capaz de aprovechar las oportunidades que le brindan no duddando de todo a toda costa y teniendo miedo de todo.
Igual pasa con Danyl, de repente nos lo hace "doncel" y es más feliz que una perdiz.
Regin desaparece como por ensalmo , por donde voy ni le nombran, hombreeeeeee, ponle en la Vista aunque sea que hay hay chicha para rato.
Akarin me gusta, aunque se ve a legua la intención de la escritora, negro negro no es jajajaja, Pero me ralla un poco su su reticencia a la magia negra. Debería defenderla, bien usada es muy útil. Tal vez está tan arraigado en ellos que la magia negra es muy nociva que se se sienten culpables al usarla, como el pecado vaya.
Bueno, ahora mismo estoy en la Vista, Akarin va a contar su historia y más o menos veo cómo acabará, a Dalla se le ha escapado algo de un "destierro" jajajaja, no pasa nada
Ah!, me alucina un poco la poca confianza que tienen en su Gran Lord, casi le han condenado antes de saber sus explicaciones. Vinara le llama monstruo sin hablar apenas con él. ¿Ese era el respeto que le tenían?
Bueno, seguimos avanzando.