En efecto, lo que se nos cuenta de Morgoth es demasiado explícito, y
con ello no se consigue esa sensación de miedo y misterio que transmite
Sauron, que en ese aspecto es un personaje mucho más temible.
El capítulo IV, La partida de Túrin,
nos narra los pesares de Morwen, la madre de Túrin, tras la derrota en
la batalla, y la presumible pérdida de su esposo Húrin. Ella está
embarazada de nuevo, y empieza a pasar penurias económicas. Comienzan a
surgir el pillaje y las componendas, encarnadas en Brodda.
Próximo
ya el momento del alumbramiento, Morwen cree oir la voz de Húrin (quien
no sabe si está vivo o muerto), que la invita a huir. Así pues, le dice
a Túrin que huya, junto con Gethron, pues, de lo contrario, le espera
la esclavitud.
Túrin no sabe lo que es un esclavo.
Tras la partida de Túrin, Morwen da a luz a una niña, a la que llama Niënor, que significa Luto.
Por
su parte, Túrin es acogido por el rey Thingol y la reina Melian en
Doriath.Túrin le entrega el Yelmo de Hador, que atestigua su condición
de heredero de Húrin.
El capítulo V, Túrin en Doriath,
nos muestra el crecimiento de Túrin. Llegó a Doriath con nueve años, y
durante los nueve años siguientes fue acogido por la reina Melian.
Traba amistad con la joven Nellas, al tiempo que recibe noticias
periódicas del paradero de su madre Morwen y el crecimiento de su
hermana Niënor.
La condición acomodada de Túrin, y los
favoritismos de que goza por parte de los reyes, causan la envidia de
Saeros, orgulloso y altivo.
Cuando Túrin cumple los diecisiete
años, le solicita a Thingol armas y el Yelmo de sus antepasados.
Thingol le replica que no enviará Elfos a luchar contra Morgoth, a no
ser que lo considere necesario. Le recomienda ser paciente. De todos
modos, Túrin le hace caso omiso, se pone el Yelmo-Dragón y parte hacia
las fronteras septentrionales, donde lucha contra los Orcos. Tan sólo
hay un guerrero más temible que él: Beleg Arcofirme.
Túrin se ha convertido en una persona arisca, con modales rudos, un luchador.
Saeros se burla de él, lo llama Hombre salvaje, y el rencor mutuo se
acrecienta. Saeros lo ataca, pero muere de manera accidental. Mablung
insta a Turin a presentarse ante el rey Thingol para recibir justicia,
pero Túrin huye. Mablung le aclara los hechos a Thingol, quien se
siente apesadumbrado y ofendido por el mal gesto de Túrin, y lo
destierra de Doriath. En ese momento llega Beleg, llevando nuevas
noticias sobre lo acaecido. Thingol perdona a
Túrin, y Beleg parte en su búsqueda, para llevarle la noticia. Escoge
una espada maldita para su viaje, Anglachel, y parte hacia el lugar
donde se encuentra Túrin.
Estos dos capítulos se
basan en el sentido del honor de los Elfos, en el concepto de justicia,
y, por otro lado, prefiguran el destino de Túrin, condenado a huir de
manera permanente. Son dos buenos temas para la reflexión.
Si queréis, y no vamos demasiado rápido, mañana comenzamos con los siguientes cinco capítulos.Como queráis.